Por: Sofía Menchú
Brandon Ventura no sostiene una pelota en sus manos. Él prefiere los desarmadores y las pinzas que utiliza para reparar aparatos eléctricos. Brandon, de apenas 11 años, asiste los fines de semana a la Asociación Grupo La Ceiba, en la zona 1. Este es un centro de atención para jóvenes en riesgo, que ofrece diversos talleres como informática, diseño de páginas Web, cursos de inglés y robótica.
“Estoy en quinto primaria”, dijo tímidamente. El menor viaja desde su casa, ubicada en la colonia Villalobos, zona 12, en el bus que La Ceiba ofrece para el traslado de los alumnos. En el mismo laboratorio, entre monitores de televisión, estantes con distintas piezas en lista para ser reparadas y en la misma mesa de trabajo, está Hugo Hernández.
Hugo, un chico de 15 años, que cursa tercero básico, trabaja en la compostura de una pantalla de computadora. “Me gusta venir aquí y aprender muchas cosas”, dice. Ambos aprobaron primero los seis meses de Ofimática, que es la parte teórica previa a desarmar los aparatos. La ilusión de los niños es ser técnicos en informática. Por eso llegan cada semana con el sueño de emplearse, algún día, en esa profesión.
El director de La Ceiba, Marco Antonio Castillo, explicó que reciben a jóvenes que han pertenecido a pandillas o que están en peligro de involucrarse en actividades delictivas. “Buscamos la reinserción de los jóvenes a la sociedad. Queremos que los que viven en zonas rojas tengan otra alternativa para su vida y que no busquen a las maras”, manifestó. El ofrecimiento de obtener dinero fácil es lo que hace atractivos los actos ilícitos.
Los maestros que laboran con la Asociación son personas que han dejado su pasado y ahora enseñan a los hombres y mujeres que se acercan al centro. “Tenemos un departamento que se encarga de tramitar con las empresas para que los alumnos trabajen por tres meses sin salario. Y después de conocer su capacidad puedan ser contratados formalmente”, indicó.
El grupo la ceiba
La Asociación Grupo La Ceiba inició en 1989. Hoy tiene presencia en todo el país, con énfasis en la capital. Funcionan con el apoyo de varias entidades de Estados Unidos, Holanda y Alemania, así como con la colaboración de los bancos de Desarrollo y Mundial. Los cursos son gratuitos y reciben tanto a hombres como mujeres.
Fuente: dca.gob.gt