Imagine un salón de clases lleno de niños menores de cinco años. Observe a la mitad de ellos, saludables y robustos. La otra mitad, en cambio, presenta graves enfermedades debido al alto índice de desnutrición. Así se puede ejemplificar la realidad que vive la niñez guatemalteca por varios factores, entre ellos la pobreza extrema en la que están inmersas miles de familias.
De esto, las frías cifras nos marcan que uno de cada dos niños en el rango de edad descrito sufre de desnutrición crónica, lo que se traduce en más de un millón de menores con este mal.
Un informe de diferentes organizaciones que velan por los derechos de la niñez indica que Guatemala, en la región mantiene la tasa de desnutrición más alta. “Para reducir estos números se implementan diferentes acciones”, dijo Juan Aguilar, secretario de Seguridad Alimentaria y Nutricional, que integra el Consejo de Cohesión Social.
Sector indígena el más golpeado
Lo alarmante de los datos no termina allí, el sector indígena es el más golpeado por la desnutrición al reportar esta deficiencia en el 70% de sus infantes.
La cadena inicia en el momento del embarazo. “Una parte de las mujeres embarazadas tiene anemia” -dice el reporte-, debido a la falta de vitamina A, yodo y zinc, por lo que si la madre esta desnutrida, el bebé también lo estará”. Esto implica que tenga bajo peso al momento de nacer, repercutiendo en el aprendizaje, la escolaridad y el desarrollo integral del niño.
Aguilar expuso los esfuerzos que la actual administración implementa para contrarrestar los efectos de la desnutrición. Uno de ellos es el Plan Coyuntural que incluye la estrategia de producción de granos básicos, la eliminación de aranceles a productos de la canasta básica y transferencias condicionadas a familias de escasos recursos (para que las mujeres asistan a los controles médicos necesarios) y la reformulación del programa de refacción escolar.
Aguilar agregó que “durante octubre, noviembre y diciembre próximo, se entregarán a más de 80 mil familias ubicadas en los 45 municipios priorizados por el Consejo de Cohesión Social, 10 mil raciones de alimentos, como subsistencia debido a que en este trimestre sufren de escases de granos básicos”.
El gobierno pretende invertir Q427.4 millones de quetzales para “garantizar un nivel básico de nutrición, especialmente en madres y niños en situación de pobreza y extrema pobreza de áreas rurales y urbano-marginales”, revela el plan gubernamental.
Un sueño que compartió el presidente Álvaro Colom es que durante su administración no nazca en el país un niño con este padecimiento; dijo que, “cada centavo de corrupción es un niño desnutrido”, recordando el día de su toma de posesión como gobernante, cuando en el discurso anunció que: “este se convertiría en el gobierno de los pobres”, aunque algunos los han malinterpretado, y añade que, “tener los tres tiempos de comida es un privilegio fundamental”.
Colom afirmó, “todos los que permitieron, que los indicadores de casos de desnutrición estén a niveles alarmantes, sean condenados al infierno”, al recordar las palabras de su homólogo de República Dominicana, Leonel Fernández, quien expresó que “la desnutrición es una condena a muerte”.
CONGRESO EVALÚA INICIATIVA
“Para fomentar el cultivo de granos básicos en el país, la Comisión de Seguridad Alimentaria del Congreso analiza una iniciativa de ley referente al tema”, comentó el diputado Juan Carlos Rivera, representante del partido en formación Victoria e integrante de esta sala de trabajo. “Contrasta el crecimiento económico que reporta el país, con el aumento de casos de desnutrición crónica infantil”, “contrasta el crecimiento económico que reporta el país, con la el aumento de casos de desnutrición crónica infantil”, manifestó el legislador.