Sufrir de malformaciones congénitas, enfermedades crónicas o discapacidades físicas, así como ser mayor de siete años, son algunas de las razones por las cuales los menores que viven en los Hogares de Abrigo, pasarán allí hasta cumplir su mayoría de edad o algunos toda su vida, debido a que nadie se interesada en ellos, es decir, no son adoptables.
Un estudio realizado el año pasado por la Secretaría de Bienestar Social, (SBS) y Holt International sugiere que de 5,600 niños, niñas y adolescentes institucionalizados en 127 centros, 1,846 han sido declarados como población permanente, violándose así su derecho a tener una familia.
Jaime Tecú del Consejo Nacional de Adopciones, (CNA), señala que para un niño que rebasa los siete años es difícil encontrar una familia, aunque no es imposible y en el caso de los que sufren alguna discapacidad, siempre hay personas de buen corazón que se interesan por ellos.
“Creemos que no fueron puestos en programas de adopción porque solo entregaban a los recién nacidos que ya estaban hasta por encargo”, opina Tecú.
Ligia de García directora de la Unidad de Supervisión de Hogares de Protección y Abrigo de la SBS, señala que los niños que están recluidos han sido abandonados, objeto de violencia o abuso intrafamiliar, negligencia y otros por orfandad.
En otros países las parejas adoptan dos o tres niños, y por lo menos uno de ellos tiene alguna discapacidad o es mayor porque poco a poco se les va terminando la posibilidad de ser adoptados, debido a que solo son requeridos los niños pequeños.