“La psicóloga me dijo que hiciera bastante ejercicio…es que me fumo dos cajetillas de cigarros todos los días”, afirma un oficial primero, asignado a investigaciones de hechos criminales. Mientras hablamos, sus piernas no dejan de moverse y apenas se asoma una sonrisa en su rostro. Cuenta que lleva ocho años de servicio y le ha tocado vivir situaciones de alto riesgo donde ha tenido que usar su arma de fuego contra otras personas. El oficial confiesa que en muchas ocasiones discute con su conviviente y en una oportunidad estuvo a punto de golpearla.
Elizabeth Solares, psicóloga del Hospital de la Policía Nacional Civil (PNC), considera que es urgente implementar un programa de salud mental para prevenir y atender los problemas que aquejan a los uniformados. “Ellos manejan mucho estrés postraumático, insomnios, y necesitan atención para manejar la agresividad y la ira… necesitan a alguien que los escuche”, indica.
A pesar de las necesidades de atención, los agentes del interior de la República son los que menos oportunidades tienen de acceder a este tipo de atención médica, principalmente porque los servicios de salud están concentrados en la capital.
El doctor Sergio Martínez, subdirector general de Salud Policial informó que espera la aprobación de un proyecto de Salud Mental, que contempla la contratación de unos 15 psicólogos y tres psiquiatras. “Esperamos que arranque en unos dos meses… la prioridad sería atender a todos los que participan en acciones de riesgo, pero haríamos una evaluación a todos los agentes y les daríamos seguimiento” explica. Según la planeación, los psicólogos visitarían todas las comisarías.
La psicóloga Solares expresa que la sociedad maneja un prototipo de los policías. “Se ven muy serios y de carácter duro, pero son seres humanos que se quitan el uniforme y son como cualquiera de nosotros” afirma.