Hablar del suicidio aún es un tabú en la sociedad Guatemalteca. Sin enbargo, romper con ese mito podría salvar muchas vidas
Guatemala es un país que no escapa al problema que significa el suicidio, pues en lo que va del presente año, ya se reporta la cifra de 356 personas que decidieron cortarse la existencia a través de diversas formas.
Según los registros del Ministerio de Salud Pública, las áreas con más estadísticas respecto al suicidio son Nebaj, departamento de Quiché; Chiquimula y Rabinal, Baja Verapaz, lugares más afectados por la violencia política.
En muchos casos, los psicólogos refieren que un suicidio familiar tiene secuelas que incluso pueden reproducirse con otros integrantes del núcleo. Para Flores, en muchos casos, las personas cercanas a los suicidas prefieren no hablar acerca de esto “porque temen que les estén dando ideas”, sin embargo, considera que romper esa cadena evitaría que otras personas decidan auto dañarse.
Marco Antonio Garavito, director de la Liga de Higiene Mental, resalta que el patrón general es que, previo a la auto ejecución, las personas emiten “un grito de auxilio”. Es por ello que recomienda que los familiares estén atentos a los cambios de comportamiento de sus parientes y que busquen ayuda profesional. Se menciona que la drogadicción, alcoholismo y la depresión constante son señales que deben tomarse como una alerta.
Más hombres que mujeres
En lo que va del año, 275 hombres se han quitado la vida utilizando métodos como el ahorcamiento, o a través del uso de armas de fuego. Las 81 mujeres que han tomado esta decisión lo hicieron a través de la intoxicación o tirándose de abismos.