Un transporte urbano seguro, eficiente y cómodo, en el que los pilotos y ayudantes se comporten cortésmente con los usuarios, es uno de los sueños que mantiene la población capitalina en relación a este asunto de particular importancia para la vida cotidiana.
La gente lo pide a gritos y hasta lo espera. Incluso hay quienes se animan a decir que pagarían un poco más si mejorara la calidad del servicio, aunque también hay personas que estarían conformes con que tan siquiera se lograra una mayor seguridad.
Profesionales conocedores del tema afirman que basta ya de improvisaciones y que el servicio debe mejorar en todos sus aspectos, incluso si para ello hay que cambiar de raíz el esquema que ha prevalecido durante décadas, sin mejorar en absoluto, pese a las cuantiosas erogaciones gubernamentales en concepto de subsidio a los transportistas.
Algunos aspiran a tener en la ciudad un transporte urbano con servicio de energía eléctrica, como es el caso de importantes ciudades de otros países. “Hay que soñar en grande; si no, nunca avanzaremos”, expresa Antonio Mosquera Aguilar, director de Investigación General de la Universidad de San Carlos.
Mosquera propone para algunas rutas cortas, servicios como el teleférico. “Hay gente que va de Amatitlán a Villa Canales o Villa Nueva”, señala.
Lucrecia Ruiz, viceministra de Transporte, considera que el transporte colectivo puede ser controlado con el sistema prepago, que reduciría el peligro al que los pilotos y ayudantes se ven expuestos por el manejo de dinero en efectivo.
Lo que se vive todos los días
“¡Corránse!, ¡ey, señor de barbita, hágase para atrás por favor! ¡Sí, es a usted al que le digo!, son los gritos que siempre se escuchan sea por la mañana o por la tarde, a las horas pico, cuando el servicio del transporte tiene mayor demanda.
Y mientras las personas aún piensan en si deben correrse para atrás o no, el precio del diésel sigue con irrefrenable tendencia al alza.
Pese a ello, los empresarios del transporte urbano afirman que mientras haya diésel, el servicio del transporte continuará. Aunque no dicen a qué precio.
La ministra de Transporte, Lucrecia Ruiz, afirma que los transportistas urbanos recibirán Q33 millones mensuales hasta septiembre, y después se renegociará la situación.
Los pilotos se quejan
Danilo Juan Reyes, piloto de bus, dice que ellos pagan diariamente Q800.00 a los dueños de las unidades. “Eso ya no es negocio para nosotros, pues tenemos que pagar cada día más por el diésel y mientras tanto, los transportistas obtienen ganancias con el subsidio y con el dinero que reciben de las personas de la tercera edad, a quienes nosotros somos los que no les cobramos”, explica.
También argumenta que antes su consumo diario de diésel representaba para ellos desembolsar un promedio de Q800.00 por el recorrido que realizan, pero ahora ese rubro aumentó a Q1,350.00, y si los precios cambian para mañana, eso quiere decir que tendrán que pagar más.
A esto hay que agregar que los propios pilotos les pagan a los denominados “brochas” (ayudantes), aparte de que son las víctimas directas de las extorsiones que realizan los “mareros”, quienes les cobran entre Q100.00 y Q200.00 semanales, pues de lo contrario les podrían disparar.
El servicio puede colapsar
El vocero de la Asociación del Transporte Urbano, Luis Gómez, afirmó que los altos costos son preocupantes y en su opinión el sistema de transporte en la ciudad de Guatemala puede colapsar.
“Yo me pregunto qué va a pasar cuando se llegue a los Q40.00 el galón de diésel… Creo que será muy desgastante, pero como el transporte urbano sería la mecha de una explosión social, nosotros vamos a trabajar hasta lo último”, añadió.
Para Gómez, la situación está cada día más difícil. Al ser consultado sobre los subsidios, fue claro al indicar que “ese dinero es para los dueños”.
Transmetro con un paso más
Jorge Mario García, de la Unidad de Acción Sindical y Popular (UASP) y delegado de la Universidad de San Carlos en la Empresa Municipal Reguladora del Tránsito y el Transporte (Emetra), destacó que el transmetro podría ser una solución.
El transporte urbano en otros países
En México el transporte urbano no se limita al servicio de buses, sino que incluye trolebuses, microbuses y colectivos, cada uno con su particular forma de servicio, además de los consabidos taxis, que se recomienda no utilizar en las horas pico, porque no logran avanzar mucho en las avenidas y calles de la ciudad considerada la más poblada del mundo.
En Colombia se llegó al consenso de poner en operación un sistema integrado de transporte masivo, estructurado por un componente rígido (metro) y uno flexible (Transmilenio). El sistema integral y multimodal de transporte metropolitano se complementa con rutas alimentadoras, ciclorutas, vías peatonales y un correcto manejo del estacionamiento y del suelo urbano.
En República Dominicana el vicepresidente guatemalteco Rafael Espada se interesó la semana pasada por observar el sistema del transporte y consideró un modelo factible para Guatemala el tipo de tren subterráneo que funciona en Santo Domingo.
Muy pronto, dijo, se colocará el servicio del transmetro de la zona 6 al centro capitalino. Un punto vital para los que vienen del norte (zona 18) será la Parroquia.
¿Qué dice la gente?
Vilma Sánchez, profesional del Derecho, afirma que quisiera tener un sistema del transporte en el que no se arriesgue la vida por la temeridad de pilotos que “vuelan” a las horas pico. Además, dice, los buses están en malas condiciones mecánicas, y como consecuencia de ello contaminan el ambiente. Dice estar dispuesta a pagar 25 o 50 centavos más.
Sandra Patricia Jacobo, de 19 años y futura madre, dice que desearía subirse a una camioneta cómoda, con pilotos que tengan respeto a la gente y más seguros. También estaría dispuesta a pagar un poco más, siempre y cuando reciba un buen servicio.
Dagoberto Castillo, de 32 años, señala que espera que el servicio sea muy similar a como se encuentra el transmetro. Espera que sea un servicio ordenado y que los pilotos sean cultos. Considera que Guatemala cuenta con el servicio más barato en Centroamérica, por lo que aceptaría pagar un poquito más por el boleto del transporte.
Marvín Tuc, de 18 años, dice que está tranquilo y seguro con el servicio urbano que tiene. “Siento que la gente va bien en los buses, o sea que no hay problema”, añade.Expone que pagaría un poco más por el servicio, pero si los pilotos dejaran a los pasajeros donde se les pida que paren.
Marvín Tuc, de 18 años, dice que está tranquilo y seguro con el servicio urbano que tiene. “Siento que la gente va bien en los buses, o sea que no hay problema”, añade.Expone que pagaría un poco más por el servicio, pero si los pilotos dejaran a los pasajeros donde se les pida que paren.
Miguel Ángel Equité, de 41 años, dice que lo primero que las autoridades deben hacer es revisar las unidades, porque todas están en mal estado. Los pilotos deben recibir educación vial, agrega. Pide que “los de Emetra” no abusen e inventen sus rutas sin consultar a la población. Pagaría hasta Q2.00, siempre y cuando el servicio sea seguro y los buses nuevos, llevando luces encendidas por dentro durante las noches, para evitar asaltos