La escuela Fe y Alegría número 5, ubicada en la colonia El Limón zona 18, es un ejemplo de cómo la violencia afecta a la comunidad estudiantil. Las extorsiones y amenazas provocaron que los padres de familia retiraran a sus hijos de la escuela, la cual permaneció cerrada durante dos semanas.
Hace un mes reinició actividades, porque contarían con seguridad brindada por el ejército de Guatemala. Pero de los 350 alumnos, 125 se retiraron definitivamente por temor a los delincuentes.
“En la zona 18 son varios los colegios en alto riesgo, a la mayoría le piden tarjetas de teléfono y dinero”, afirma un personero de Educación. El colegio Mundo de Paz también sucumbió ante el acecho crimina y cerró sus puertas, dejando sin estudio a cien alumnos que eran becados por la Supervisión Educativa.
La Policía Nacional Civil (PNC) tiene planes de seguridad que consisten en “hacer recorridos en los alrededores de los establecimientos, vigilando las horas de entrada y salida de los estudiantes” refiere Sergio García, vocero de la Institución. Este tipo de acciones son apoyadas por la subdirectora departamental de educación, Rosa de Villeda, aunque afirma, “se necesita más presencia policial porque solo hacen una visita y tenemos quejas de que cuando se les llama no llegan”.
PREVENCIÓN DEL DELITO
La subdirección de Prevención del Delito eligió a la zona 5 para implementar un proyecto de Brigadas Escolares, que consiste en juramentar a unos 20 niños líderes que se comprometen con la seguridad de sus compañeros.
El programa pretende que los niños retomen la confianza en el policía y se fomente la cultura de la prevención y la denuncia. Hasta ahora han sido juramentadas 35 brigadas y la subdirección reporta deserción provocada por las amenazas hacia los familiares de los estudiantes o incluso por el involucramiento de los parientes de estos en actos ilícitos.