El gigante asiático tomará esta medida por segundo mes consecutivo por temor a que la crisis crediticia mundial afecte la demanda de petróleo y su crecimiento económico interno, lo que ya está afectando a los consumidores internos, quienes bajaron su nivel de consumo.
Después de los Juegos Olímpicos, las importaciones de gasolina y diésel del segundo mayor consumidor de energía del mundo, después de Estados Unidos, se desplomaron casi a cero, mientras que las reservas crecieron a niveles excesivamente altos, mostró la agencia Reuters. Dichos inventarios serán difíciles de bajar, luego de que se compraron 221.000 barriles por día por parte de las refinerías estatales PetroChina y Sinopec Corp entre noviembre pasado y agosto de este año.
En cuanto a la gasolina, ocurrió exactamente los mismo, ya que importaron un volumen total de 118.000 barriles por día entre mayo y agosto, según datos oficiales. "Hay reportes esporádicos de cancelación de productos almacenados (particularmente diésel) porque los tenedores de inventarios están cada vez más nerviosos", dijo el consultor de energía Paul Ting en un informe, citador por la Reuters.
China aumentó los precios minoristas de la gasolina y el diésel entre un 17 y un 18 por ciento el 20 de junio. "Si bien los distribuidores están ansiosos por emitir productos extra, los consumidores están comprando lo justo, pensando que los precios van a caer en la situación actual", dijo un operador chino.
En tanto, la cotización del petróleo estadounidense cayó a un mínimo de 10 meses, y tocó los 86,05 dólares el barril el miércoles, lo que supone una enorme caída desde el récord de casi 150 dólares registrado en julio. La debilitada demanda externa y el escaso consumo doméstico han despertado el temor a que China sufra una gran caída del crecimiento, que se ha desacelerado al 10,1 por ciento en el segundo trimestre desde 11,9 por ciento en todo el 2007, informó Reuters.
Fuente: adnmundo.com