El aporte prometido para paliar el hambre e impulsar los cultivos y el trabajo subió a 20.000 millones de dólares. España anunció que donará 500 millones de euros.
Africa, el continente olvidado, se colocó en el centro de la cumbre de los países más ricos del mundo, el G-8, para pedirles que cumplan sus promesas de luchar contra el hambre. En un cambio de estrategia, los líderes del grupo de los ocho se comprometieron a donar al programa de agricultura más de los 15.000 millones de dólares prometidos para impulsar los cultivos y el trabajo en el continente. Se pasaron a unos 20.000 millones en los próximos tres años, según confirmaron fuentes italianas.
Un alto funcionario de la delegación estadounidense en la cumbre, que habló bajo la condición del anonimato, dijo que las promesas de los países "han sido más altas de lo que habíamos calculado. Basados en esas promesas, podemos anunciar que se movilizarán 20.000 millones de dólares".
Según explicó el alto funcionario, el aumento en los compromisos se produjo después de la intervención del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la sesión sobre seguridad alimentaria celebrada entre los países del G8, países africanos, instituciones financieras y naciones invitadas.
En su alocución, agregó el alto funcionario estadounidense, Obama, de padre keniano, recurrió a sus experiencias personales de Africa y vivencias de su familia para resaltar la necesidad de la gobernabilidad en el continente y mencionó, entre otros ejemplos, que "su primo no puede encontrar trabajo en Kenia si no paga una coima. Eso no es la culpa del G8".
Antes, el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, había anunciado que España aportará 500 millones de euros más en los próximos cinco años para reforzar los programas de nutrición. En una conferencia de prensa posterior a la reunión, Zapatero aseguró: "Aparte de la ayuda, fomentaremos el diálogo con los países en desarrollo".
Los 500 millones anunciados por Zapatero, sobre todo para mejorar la nutrición de la infancia, se unirán a los 1.000 millones de euros que el Ejecutivo español comprometió en enero para apoyar proyectos de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria durante el próximo lustro. Zapatero intervino en la inauguración de la reunión del G-8 en L'Aquila junto al Primer Ministro italiano, Silvio Berlusconi; el Presidente estadonidense, Barack Obama; el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon; y el Presidente ruso, Dmitri Medvédev.
El desarrollo de África se convirtió en un punto caliente de las agendas del G-8 después de que los líderes mundiales se comprometieran en la cumbre de Gleneagles (Reino Unido) a elevar el nivel de ayuda hasta los 50.000 millones de dólares para 2010, la mitad de los cuales estaba destinado a África. Sin embargo, tanto los dirigentes africanos como las organizaciones de ayuda humanitaria destacaron que muchos países ricos no cumplieron sus promesas, el que menos Italia, el anfitrión de la actual cumbre. "Para nosotros el mensaje principal es pedir a los líderes del G-8 que cumplan sus compromisos" y desembolsen la ayuda que ofrecen, declaró el Primer Ministro de Etiopía Meles Zenawi.
Los dirigentes africanos quieren hacer hincapié en la necesidad de impulsar la agricultura en sus países y en sus demandas de compensaciones por la desertización y las terribles consecuencias que el calentamiento global está teniendo en África, un desastre provocado por los países ricos y que sufren sobre todo los pobres.
Fuente: adnmundo.com