Las fuerzas militares de EE.UU. en Irak regresaron este lunes el control de la provincia de Anbar a las autoridades locales. Se trata de la undécima provincia cuya seguridad pasa a manos locales y fue uno de los bastiones de Al Qaeda.
Anbar es la provincia más grande de Irak y es considerada la cuna de la insurgencia desde que Saddam Hussein fue derrocado en 2003.
Más de un cuarto de los soldados estadounidenses que murieron en Irak perdieron vida en Anbar.
Además, la situación geográfica de Anbar hacía que sus fronteras con Siria, Jordania y Arabia Saudita la convirtieran en una zona porosa para el tránsito de combatientes y de armas.
Sin embargo, la situación en la zona se ha mantenido relativamente estable desde finales de 2006, cuando los líderes sunitas dieron la espalda a los insurgentes y crearon sus propios consejos de seguridad con el apoyo de EE.UU.
Ciudades de Anbar, como Fallujah y Ramadi, se convirtieron en baluartes insurgentes, donde milicianos libraron feroces batallas contra las tropas estadounidenses.
Las fuerzas estadounidenses tienen actualmente 28.000 soldados en Anbar, mucho menos de los 37.000 con los que contaban en febrero pasado.
Por otro lado -según datos de las fuerzas de coalición- el número de soldados y policías iraquíes se ha incrementado desde 5.000 hace tres años a 37.000 en la actualidad.
El gobernador de Anbar, Maamoun Sami Rashid Al-Alwani, dijo durante la ceremonia de traspaso que los residentes de la provincia serán los encargados de defenderse a sí mismos.
"Desde hoy, guerreros, hijos de esta provincia se convertirán en policías y soldados de sus propiedades y las propiedades del estado. Ellos quieren que el mundo sepa que sus hogares están protegidos por sus propietarios y sus hombres", dijo Al-Alwani.
El traspaso del control de Anbar -donde se encuentran las ciudades de Falluja y Ramadi, consideradas bastiones de la insurgencia- se había planeado para marzo de este año pero se pospuso varias veces.
Los pretextos pasaron desde una tormenta de arena hasta un desacuerdo por el control de las fuerzas de seguridad entre el gobernador de la provincia y el gobierno en Bagdad.
Con el traspaso de Anbar las fuerzas iraquíes ahora controlan la seguridad en once de las 18 provincias con las que cuenta el país.
Fuente: adnmundo.com