Horas antes de la llegada del jefe de la OEA, los golpistas propusieron adelantar las elecciones para buscar una solución a la crisis. "No vamos a Honduras para negociar", adelantó Insulza.
El secretario general de la OEA, Miguel Insulza, llegará a Honduras el viernes para presionar por la vuelta al poder del derrocado mandatario Manuel Zelaya, mientras el presidente interino aceptaba la posibilidad de adelantar las elecciones para resolver la crisis política.
"No vamos a Honduras para negociar. Vamos a pedir que se deje de hacer lo que se ha estado haciendo hasta ahora", exclamó, por su parte, Insulza.
La Organización de Estados Americanos (OEA) dio de plazo hasta el sábado para que el Gobierno que encabeza el ex presidente del Congreso, Roberto Micheletti, reconozca a Zelaya como presidente o suspenderá al país del organismo.
"Esperamos que los líderes del golpe reconozcan el daño que le están haciendo al país y al mundo y permitan el regreso del presidente Zelaya", dijo a Reuters en Guyana el jefe del organismo, José Miguel Insulza.
Poco después, Micheletti dijo estar dispuesto a adelantar las elecciones previstas para el 29 noviembre.
"Totalmente de acuerdo, siempre dentro de la ley. No tengo ninguna objeción si acaso esa es una manera de solucionar estos problemas", dijo el mandatario en una rueda de prensa respondiendo a una pregunta expresa sobre el tema.
Micheletti dijo que su Gobierno quiere presentar a Insulza una cronología de todo lo acontecido en las últimas semanas para probar que el derrocamiento de Zelaya fue legal.
Más tarde, la recién nombrada viceministra de Relaciones Exteriores, Martha Alvarado, aclaró que el diálogo con la OEA no implica para nada negociar el retorno de Zelaya al poder y que si el organismo suspende a Honduras "aguantaremos aislados del mundo hasta que haya elecciones generales".
El presidente interino insiste en que su gobierno es legítimo pese al repudio mundial ante lo acontecido el domingo, cuando un grupo de militares allanó la residencia de Zelaya y lo sacó del país a punta de rifle.
Zelaya reiteró en Panamá que planea regresar, aunque evitó abundar en detalles para no dar "armas al enemigo".
"Hay toda una estrategia y un plan, además apoyado por la comunidad internacional, no para violencia (...) Lo que pretendemos es que el pueblo se manifieste y que el pueblo haga que estos dictadores, estos aprendices de tiranos rectifiquen lo más pronto posible", dijo en conferencia de prensa.
Una solución negociada en aún parece lejana, luego de que varios de los funcionarios rechazaran de plano la posibilidad de que regrese Zelaya, cuyo viraje a la izquierda y su alianza con el venezolano Hugo Chávez irritó a las elites conservadoras y al sector privado.
Mientras tanto, la presión internacional crecía y el jueves la Unión Europea informó que retirará a los 27 embajadores de los países miembro del bloque, un nuevo paso que aísla aún más al Gobierno interino.
Fuente: adnmundo.com