Dos importantes oficiales de la Fuerza Armada salvadoreña durante el conflicto armado (1980-1992), mantienen una férrea resistencia ante la idea del presidente Mauricio Funes de que la Fuerza Armada no catalogue como héroes a militares involucradas en crímenes de lesa humanidad durante la guerra.
El antiguo comandante de la Tercera Brigada de Infantería y firmante de los Acuerdos de Paz, general Mauricio Vargas, y el ex ministro de Defensa (1993-1995), general Humberto Corado, cuestionaron este jueves, durante una entrevista televisiva, lo que el Informe de la Comisión de la Verdad relata sobre la participación de la Fuerza Armada en hechos como las masacres de los Jesuitas (1989) y El Mozote (1981).
Ambos ex militares "explicaron" que El Mozote era sede de entrenamiento de la insurgencia, además de plantear que "se debería investigar la razón" por la que los sacerdotes jesuitas de la UCA fueron mandados a matar, el 16 de noviembre de 1989.
El Informe de la Comisión de la Verdad, divulgado después de la firma de los Acuerdos de Paz (1992), establece que los más altos oficiales militares de la época dieron la orden a un comando seleccionado del Ejército de incursionar en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA) y dar muerte a los religiosos (entre ellos el rector Ignacio Ellacuría) y a dos de sus colaboradoras.
Los militares retirados se refirieron a que este proceso "se debió cerrar hace muchos años". Hoy la justicia española persigue a 19 militares retirados para que un tribunal los someta a juicio por crímenes de lesa humanidad y terrorismo.
La Comisión de la Verdad también refiere a que miembros del extinto Batallón Atlacatl, comandado por el teniente coronel Domingo Monterrosa, ejecutaron un operativo en pequeños caseríos del norte de Morazán y dieron muerte a más de mil campesinos del lugar, principalmente mujeres y niños.
Hasta el momento, el mando de la Fuerza Armada no ha brindado información que revele la identidad de los elementos que participaron en dicha operación, ya que se alega que la información requerida no existe, según enuncia el Informe de la Comisión de La Verdad.
Al respecto, el presidente Mauricio Funes ordenó el pasado 16 de enero, en el acto de desagravio a las víctimas de El Mozote, que la Fuerza Armada diera una revisión a su historia y la adaptara, no colocando como héroes a figuras como Domingo Monterrosa.
El general Vargas con tono de indignación, replicó que no iba a permitir que "nadie le pintara a las personas a su propia conveniencia", agregando que él sabe quién fue Domingo Monterrosa.
"Los héroes no se hacen por decreto ni por acuerdo de partes, se escriben en el corazón de las personas", sostuvo Vargas sobre Domingo Monterrosa, atribuyéndole la refundación de las Fuerzas Armadas en sus relaciones cívico-militares.
"El entierro de Domingo Monterrosa en San Miguel fue simbólico, la Roosevelt rebalsaba de gente y no por un vaso de horchata y marquesote; toda la gente de la cordillera norte sabía quién era él", añadió.
También consideró como "válido" que otros gobiernos anteriores al de Mauricio Funes no hayan pedido perdón por los crímenes de guerra atribuidos al Estado y señaló que el presidente responde por todo el Estado, no sólo a una parte del Estado.
"(La guerra) no fue un pleito entre guerrilleros y la Fuerza Armada, era el Estado que estaba siendo agredido y era una lucha de clases para instaurar la dictadura del proletariado en el país. No hay que seguir sacralizando una posición y satanizando la otra", refirió Vargas.
Apoyo a Ochoa Pérez
Los ex militares también valoraron que la decisión del presidente Funes de dar de alta al coronel Sigifredo Ochoa Pérez "fue producto de un malestar" del mandatario ante las palabras que le dirigió el antiguo oficial, luego de su discurso en El Mozote.
Para Humberto Corado, los argumentos del jefe de Estado y comandante general de la Fuerza Armada, Mauricio Funes, de dar de alta a Ochoa Pérez y darle un cargo en la Comisión Consultiva de Límites de Cancillería, no estaban apegados a la realidad, ya que no había una situación de emergencia nacional que ameritaba su regreso al servicio militar activo.
Además, compartió la visión de Ochoa Pérez sobre el discurso de Funes en El Mozote, al catalogarlo de confrontativo y observó que la conmemoración de los Acuerdos de Paz "se debió haber hecho en San Salvador, junto a todas las partes del conflicto y no sólo con una parte".
Por su parte, el general Vargas denotó la molestia de Funes en los cuestionamientos del coronel retirado, en sus primeras declaraciones luego del anuncio, cuando dijo "a partir de ahora, (Ochoa Pérez) tendrá que medir sus palabras, yo soy el comandante general de la Fuerza Armada y tiene que obedecer."
Funes ha reiterado en repetidas ocasiones que su decisión no estaba ligada a las declaraciones de Ochoa Pérez por sus críticas al presidente, sino por considerar su experiencia diplomática al fungir como embajador en Honduras, puesto que el mismo mandatario le quitó tras el golpe de Estado en el vecino país, en junio de 2009.
La decisión de Funes obstaculizó las pretensiones de Ochoa Pérez de optar a una candidatura a diputado por el partido ARENA, hasta el miércoles que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, admitiera un recurso de Amparo interpuesto por el mismo ex coronel Ochoa, el cual suspende el acto reclamado, es decir, la alta ordenada por el presidente.
Publicado por: Jonhy Barrios
Fuente: noticias.aollatino.com