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Subiendo el Volcan de Pacaya
13 Oct, 2009 - 10:00:10

Recientemente en compañía de mi amigo Alvaro Solano comenzamos el ascenso al volcán de Pacaya, con un grupo de 25 personas aproximadamente. El recorrido a paso lento pero constante lo hicimos como en 2 horas, haciendo una breve pausa a mitad de camino para tomar aire, hidratarnos y comernos una barrita de chocolate.

Hasta este punto el sendero fue de terraceria, fue después cuando comenzó a cambiar el tipo de terreno, a una suave superficie de arena volcánica donde se difilcutaba algo el caminar. A medida que subíamos se podía observar como cambiaba la geografía del lugar, ya solo encontrábamos a nuestro paso las formaciones de lava que ha dejado el tiempo. También se podía sentir como la temperatura del suelo iba cambiando poco a poco, podíamos sentir el calor del suelo que traspasaba la goma de nuestros zapatos.

Finalmente llegamos a la meseta donde comenzaban a brotar los ríos de lava. La emoción de ver la lava tan de cerca a tan solo 2 metros me hacia sentir como estar sentada en tercera fila en la mejor sala de teatro. Con un poco de miedo caminábamos sobre las formaciones secas de lava, para capturar todas esas imágenes con nuestras cámaras. Entre los surcos quebradizos que se dejan colar se podía observar claramente como los ríos de la lava incandescente corrían a tan pocos metros bajo la superficie de donde estábamos parados.

Ya en la cima pude ver como llegaban avalanchas de turistas de todas partes del mundo, de Alemania, Francia, Estados Unidos, Egipto, Grecia, y mas sorprendente aun era ver turistas nacionales a quienes tal espectáculo los hacia sentir mas orgullosos de su tierra.

Sus rostros desfigurados de asombro dejaban ver la emoción y su incredulidad y seguramente en sus pensamientos caían en cuenta de que lo que estaban presenciando era algo único en el mundo.

El guía nos sugirió que esperáramos hasta las 7 de la noche para tomar nuestras mejores fotos, sin embargo amenazaba con llover y el riesgo de quedarse era que al levantarse el vapor de agua se nos dificultara más el descenso.

El paisaje desde la cumbre...celestial... la imagen del Volcán de Agua, Fuego y Acatenango eran un poema. El descenso fue rápido, de aproximadamente una hora. Fue un paseo donde no hubo ninguna dificultad, pueden subir desde niños hasta personas mayores que estén en buen estado de salud física.

Abajo los lugareños alquilan caballos que llevan a los que deseen hacer uso de este servicio hasta la falda del volcán. Sin lugar a dudas este ha sido uno de los viajes mas impactantes que hecho y Guatemala sigue sorprendiéndome. Gracias Diosito por haberme traído a esta hermosa tierra.

Fuente: comotedje.com


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