Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a su mujer y que pensaba separarse.
El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra:
-Ámela, y luego calló.
-Pero es que ya no siento nada por ella.
-Ámela, repuso el sabio.
Ante el desconcierto del hombre, el sabio agrego lo siguiente:
-Amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es dedicación y entrega.
-Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. El amor es un ejercicio de jardinería: Arranque lo que hace daño. Prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide. Esté preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias. Mas no por eso, abandone el jardín.
Ame a su pareja, es decir: acéptela, valórela, respétela, déle afecto y ternura, admírela y compréndala.
Y eso es todo: ámela.
Autor: Desconocido
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com