Te esperé oh dicha y no llegaste, te soñé oh amor y me dejaste.
Hoy soy polvo que se lleva el viento, cenizas de mi corazón vacío.
¿Que por siempre, he dicho? ¿Que este amor no terminaría? Y en desenfrenada carcajada río de haberte amado.
Vago hoy en el recuerdo para no olvidarte, quiero recomponer tu imagen con los jirones de mi corazón deshecho. Y recuerdo... ¿Qué recuerdo? Nada. ¿Y luego? Nada.
Quisiera verte una vez más, para memorar tu rostro y tu forma. Lejanos amaneceres, minutos del tiempo detenidos como perlas en el fondo del mar.
Extraños pensamientos, amor que te he perdido. Extraña sensación de los sentidos, sin tí, casi totalmente adomercidos.
Sombras, pregunto: ¿en que puerta habrás de tocar esta noche oscura? Pero las sombras sólo murmuran, entre ellas y bien bajito, mi locura.
La soledad es sinónimo de la resaca que el mar deja en la playa.
La playa sin mar, ¿no es lo mismo que un desierto?
Frases de desamor hay hoy en mi mente, se desprenden de mi árbol de hojas secas. Mi incansable recorrer del tiempo a ciegas no ha encontrado sosiego ni abrigo en el ser dos.
En la playa nos juramos amor, reímos y nos abrazmos y nos sentimos volar. Espuma, tan solo espuma blanca e ingrávida que se ha llevado el mar.
Fuente: encontrandotupareja.com