05 Jun, 2011 - 14:58:57
Precursor del Género Negro en la novelística guatemalteca.
Nos encontramos con el escritor en un callejón oscuro, rodeado por neblina verde y un grupo de perros negros de aspecto fiero, con los amarillentos focos de alumbrado público formando sombras que se movían como con vida propia.
En este ambiente de penumbra tuvimos la oportunidad de platicar un poco acerca de su vida y sus obras.
Esta es la entrevista que le brindo a Deguate.com:
En qué época empezó a sentir que necesitaba escribir?
El vicio por leer y escribir historias me viene desde muy joven y nació al mismo tiempo que mi afición a la música y a la pesadilla escrita. El acto de imaginar una historia y añadir escenas, entretejerlas y editarlas puede alcanzar niveles adictivos.
¿Para usted qué fue primero, cuentos o novelas?
Los primeros libros que leí fueron novelas como Pedro Páramo, Drácula, Hombres de Maíz y Crimen y Castigo, pero lo primero que escribí fueron cuentos cortos.
Háblenos un poco de sus obras y del género de éstas.
“Seis Cuentos para Fumar” fue publicado en 2001 en Editorial X, famosa por su actitud irreverente y de ruptura con los cánones literarios. Esa edición ya se agotó pero lo pueden bajar en version PDF de www.librosminimos.org/. Mi segundo libro, la novela “El Perro en Llamas” fue publicada en 2008 en Editorial Cultura. Su secuela “Aquí Siempre es de Noche” fue publicada en 2009 por Magna Terra Editores. En 2011, la Editorial Alambiqve publicó el libro de cuentos “Guatemala, Ciudad Matadero”.
Todas mis narraciones comparten un aire siniestro. Como dijo Wingston González, “en Seis cuentos para fumar hay dientes que castañean, hay paredes sucias y descascaradas, están los Chemical Brothers …y la oscuridad interrumpida por la intermitente luz de los focos de alumbrado público.”
¿Tiene algún proyecto nuevo en puerta?
Siempre tengo textos nuevos en el horno crematorio. De momento hay dos novelas que se están peleando mi atención. Una de ellas va a cerrar la trilogía de “El Perro en Llamas” y “Aquí siempre es de Noche”. De la otra no quiero revelar nada, no sea que me roben la idea (risas).
¿Cómo valora su novela “El Perro en Llamas” desde el punto de vista escritor / lector?
Estoy muy satisfecho porque es una novela bastante oscura y explora temas poco tocados en la literatura guatemalteca (drogas, conciertos de thrash metal, asesinatos, policías y demonios, todo en la ciudad de Guatemala) y no aburre, lo que para mí es importantísimo. Y aunque describe algunas situaciones verdaderamente horripilantes, no deja de lado el buen gusto.
A mí la novela me emociona y me mantiene sumergida en la historia. ¿Qué nos puede decir acerca de su estilo?
Algunos críticos la clasifican dentro del género Negro. Mezcla elementos de novela policial, influencias de psicodelia beat, toques de horror sobrenatural y humor negro. Su estilo es muy directo y sin monólogos ni descripciones de relleno.
Tenemos entendido que fue premiado por su novela “Aquí Siempre es de Noche”.
Sí, con ella gané el III Certamen de Novela Corta Luis de Lión en 2009. Es básicamente la secuela de “El Perro en Llamas” y explora los elementos criminales que por lo general van de la mano con las drogas, la pornografía y los discos piratas.
¿Cuáles son sus lecturas favoritas?
Las que me hacen olvidar lo cotidiano y me abren la imaginación. Lo siniestro, sarcástico y alucinante. Rulfo, Poe, Barker, Lovecraft, Carey, Gaiman, Stoker, Monterroso, Vallejo (Fernando), Mignola, Burroughs, García Márquez, Cortázar, Sabato, Bukowski, Doyle, Kipling, Asturias, Rey Rosa, Payeras y Prado, entre muchísimos otros. Detesto el chiste barato, la página rosa y el panfleto.
Cada escritor o artistista es singular, es una voz y obligadamente pertenece a una generación. ¿Como se define usted?
Como alguien que ve con malos ojos la necesidad de “pertenecer al grupo”. Soy contemporáneo y muy amigo de escritores como Javier Payeras, Francisco Alejandro Méndez, Maurice Echeverría y Estuardo Prado, pero la mayor parte del tiempo soy un ermitaño. En ocasiones nos han llamado “la generación X”, “los desencantados” y demás términos, ¿pero cómo no ser un desencantado en este país?
¿Ha influido algún escritor en su técnica de escritura?
He leído tanto y durante tantos años, casi toda mi vida, que sería difícil decirlo con certeza, pero de Monterroso aprendí la importancia de la brevedad y de Rulfo, Poe, Barker y Lovecraft a manejar los ambientes macabros. Uno va captando técnicas en el camino, a veces de manera inconsciente, y tanto lo bueno como lo malo influyen. Hay recursos que no me gustan y los evito como a la peste: los lugares comunes, la cursilería, el sermón paternalista y especialmente las introducciones eternas donde nunca pasa nada y uno termina echando el libro a la basura.
En lo personal me parece indigno y poco artístico eso de copiar un estilo en específico, ser discípulo de un autor y seguir sus pasos en vez de abrir una senda propia. También hay que tomar en cuenta que los escritores de mi generación tienen muchas fuentes de inspiración aparte de la literatura: música, cine, comics, pintura y, por trillado que suene, la vida misma, de por sí bastante sucia.
¿Cómo se podría –según su criterio- promover la inquietud de leer autores guatemaltecos?
1. Para empezar, los docentes deberían asignar libros de escritores guatemaltecos y olvidarse de Jorge Isaacs, Carlos Cuauhtémoc Sánchez y Paulo Coello.
2. Los medios de comunicación escrita podrían seguir el ejemplo de Siglo21: publicar fragmentos de obras nacionales en suplementos dominicales y dejar de reciclar artículos de periódicos extranjeros.
3. En vez de tirar dinero apoyando equipos deportivos que sólo nos avergüenzan como país, los empresarios podrían pagar espacios en vallas y mupis promocionando libros nacionales: un párrafo que atrape, el nombre del libro y el autor, con una foto o ilustración que vaya de acuerdo con el texto.
¿Cómo está la literatura guatemalteca en comparación con la escrita en otros países latinos?
Guatemala siempre ha tenido excelentes escritores, desde José Milla y Vidaurre a Tito Monterroso, Miguel Ángel Asturias, Rafael Arévalo Martínez, Francisco Méndez, Rodrigo Rey Rosa, Luis Cardoza y Aragón, Francisco Morales Santos, Virgilio Rodríguez Macal, Flavio Herrera… el listado es interminable y me atrevo a decir que nuestra literatura vale tanto como la sudamericana y la española.
Sin embargo, últimamente se ha dado un fenómeno de saturación y falta de autocrítica por parte de algunos autores que no dejan madurar sus libros. Pero lo peor de todo son las modas “políticamente correctas” y que el público les siga el juego. Eso es lo peor de todo.
Bien, después de esta plática, nos despedimos del autor, tratando de dejar atrás el miedo que corria por nuestros cuerpos (al estar en dicho callejón), y satisfechos del grato momento y compañia que compartimos con Byron.
Muchas gracias por tu tiempo Byron y deguate.com te desea éxitos en tus libros.
Fuente: Nancy Monzón / Byron Quiñónez
Fotografías: Loida Álvarez