Ha estado en los cinco continentes, pero siempre ansía volver a Guatemala. El archivo fotográfico de Ricardo Mata tiene 2 millones de imágenes pero cada foto es, para él, como la primera.
Ya se puede imaginar uno, como en una fotografía vieja, al joven Ricardo Mata inscribiéndose en la carrera de Ingeniería. Tal foto no existe, pero el recuerdo sí: “Perdí dos años de mi vida tratando de estudiar eso. Mi verdadera pasión era la fotografía y no la pude evadir”.
Nacido en 1934, Mata es uno de los fotógrafos guatemaltecos más conocidos. Su trabajo abarca temas diversos como retratos, paisajes, escenas de costumbres, ecología y aventura, aunque también tuvo que trabajar géneros “menores” como bodas, 15 años, bautizos y primeras comuniones. “De algo tenía que vivir”, dice, rodeado por fotografías que abarcan cinco décadas de su vida: su época de estudiante, personajes célebres a los que conoció, sus viajes al África y un Miguel Angel Asturias cual niño de primera comunión.
Al ver tantas imágenes, épocas, instantes, uno piensa que Ud. ha vivido de manera intensa.
La verdad es que hemos hecho historia.
¿Cuántas imágenes guarda en su archivo?
Yo tengo un archivo muy grande de fotos. Dos millones de imágenes, de las cuales un 35 por ciento está en diapositivas y el resto en negativos.
¿En negativos? ¿Y no se han deteriorado?
La verdad es que no se me han pegado, gracias, en parte a que mucho trabajo lo hice con kodacrome, una película mucho más noble que el ektacrome. Últimamente he estado muy preocupado por lo que va a pasar con ese archivo cuando yo no esté. Digitalizarlo sería una opción, pero, ¿con qué recursos?
¿Cuántos libros de fotografía ha hecho?
Estoy trabajando en un proyecto patrocinado por Bancafé, que va a tener un libro dedicado a cada departamento. Serán 23 libros, porque se toma aparte al departamento de Guatemala y a la capital. De esos llevo publicados 12. Al terminar esa serie tendría 37 libros publicados.
¿Y cuál ha sido el que más le ha gustado?
Guatemala, Visiones de Miguel Ángel Asturias. es el más exitoso que he producido. Tiene fotos de Guatemala, pero cada pie de foto es una cita del Nobel de Literatura guatemalteco. Esas citas fueron seleccionadas por Lucrecia Méndez de Penedo, una de las personas más conocedoras de la obra asturiana. A ella se le pidió: Queremos 50 citas de obras de Asturias donde hable de agua, de fuego, de etnia. Al final yo mandé 4 mil fotos, de Guatemala, a España. Allá, un equipo de editores jugaron con imágenes y citas.
¿Estos retratos de Asturias (colgados en la pared) revelan una faceta diferente del escritor?
¡Ah!, esas fotos tienen su historia. Yo me acerqué una vez a Miguel Angel y le dije: quiero que llegue a mi estudio, quiero retratarlo. Claro que sí, me dijo. ¿Cuándo y a qué hora? Mañana a las 5, le dije. Cuando vino, me dijo: Ricardo le voy a decir porque vine. Yo cada vez que viajo a un país siempre hay más de un fotógrafo que me pide que pose para él y en Guatemala es la primera vez que un fotógrafo me pide que me quiere retratar. (“Con mis manos amigas: Miguel Asturias”, dice el autógrafo en una de las fotografías).
Sería una tristeza que fotos así se queden en gavetas.
Precisamente por eso es que surgió la idea de hacer la publicación de un libro dedicado a cada departamento. Pensé que una empresa podría patrocinar uno y después otra empresa, otro. Fui con Eduardo González, que entonces todavía estaba en Bancafé y me dijo: me encanta la idea, pero hay un problema: Yo aceptaría el proyecto pero si aceptás que patrocinemos los 22 libros. Y así nació la serie. Llevo 12 terminados y después todavía me atreví a pedirle que hiciéramos uno sólo de la capital. Aceptó, así que son 23 libros.
¿En qué momento nace el amor por la fotografía?
Yo estudié en el colegio Inglés Americano y terminé en La Preparatoria. Mi padre, Guillermo Mata Amado murió en 1950. Una muerte muy extraña porque muere en Nueva York, envenenado con ostras. Él era alto dirigente del club de leones de Guatemala. Andaba en una convención y sale con compañeros a comer. Sólo el murió porque sólo él comió ostras. El era dentista y yo con 16 años empezaba a hacer mis “tanes” en fotografía. Me gradué de fotógrafo en California en 1956.
¿Estudió fotografía en Estados Unidos?
Sí: fotografía en serio, muy en serio. Así que, si partiera de la fecha en que gradué, el año entrante cumpliría 50 años de carrera, pero yo empecé antes.
¿Y cómo se pagó los estudios?
Con una beca que me dio Francisco Montenegro Sierra, que en ese tiempo era director general de turismo.
Fuente: univision.com