Miserable el destino que me muestra mi vida
que me condena sin tregua a sufrir por amor
maldita la dicha de aquellos que anhelan
tenerla en sus brazos como lo deseo yo.
Me mata la envidia al saber que este día
se muestra ante muchos cual dulce flor
tan bella y radiante, vestida de rosa
cual ángel del cielo enviada por Dios.
La imagino entonces en sus quince años
envuelta en su traje, como lindo capullo
de hermosa azucena que habré sus pétalos
y se muestra ante el mundo la centelleante flor.
Y yo aquí solo y triste rendido al dolor
me encuentro abatido en esta cruel confusión
sin siquiera el consuelo de verla este día
que se muestra al mundo tan bella y radiante
vestida de rosa mi centellante flor.
Fuente: poetalatino.com