Al despuntar el 2003, año de elecciones generales y por lo tanto de definiciones trascendentales en cuanto a la elección del equipo de gobierno al que le corresponderá dirigir los destinos de Guatemala durante el período 2004-2008, resulta oportuno hacer un breve balance sobre el clima y las condiciones en las que los partidos políticos se han estado preparando para participar en esta contienda.
Es indudable que la mayoría de tales organizaciones intensificaron desde el 2002 sus preparativos para participar en las elecciones generales de noviembre 2003, activación que se produjo en el contexto de un proceso dinámico en los ámbitos institucional y partidario, que se caracterizaron por algunos logros y realizaciones concretas.
Progresos en el ámbito institucional
La elección y toma de posesión, en abril del 2002, de nuevos magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), integrado por un conjunto de abogados, algunos de los cuales no habían participado hasta ahora en este ámbito mientras que otros si contaban con experiencia en el ejercicio de otras magistraturas, constituyó una inyección de nuevos bríos y buena voluntad para continuar los programas necesarios de la organización de las elecciones generales y demás funciones de este órgano. El TSE ha demostrado proseguir con capacidad, imparcialidad y apertura la dirección del proceso político partidario y electoral, lo que augura que la conducción de los comicios será firme y confiable. Se preparan campañas masivas de empadronamiento, así como de divulgación sobre la necesidad de comunicar aquellos casos de cambios de residencia de los ya empadronados, a fin de modernizar el proceso de votación mediante el voto domiciliario, lo que permitirá un menor desplazamiento del ciudadano empadronado hacia los centros de votación, al estar éstos más cerca de su casa.
El establecimiento, a mediados del año 2002, del Programa "Diálogo Multipartidario", por la oficina en Guatemala del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el respaldo del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria, constituye la creación de un espacio clave para propiciar la cultura del diálogo y la concertación entre los partidos legalmente inscritos, lo que resulta vital para afrontar la compleja problemática nacional. En este contexto, la participación activa y entusiasta de la dirigencia partidaria en un ejercicio conjunto y sistemático, ejecutado a lo largo de varios meses, para acordar las bases de un proyecto compartido de nación, constituirá una experiencia inédita en el país.
La constitución, en octubre pasado, del Foro Permanente de Partidos Políticos, gracias a los buenos oficios del Programa de Valores Democráticos y Gerencia Política de la OEA, constituye un paso decisivo en el fortalecimiento del sistema de partidos políticos en el país. Se confía en que esta iniciativa, pionera en América Latina, contribuirá a generar las condiciones para que las diferentes organizaciones políticas desarrollen la cultura del diálogo, el acuerdo y el compromiso de actuar en conjunto, salvando sus diferencias pero teniendo presentes los grandes objetivos nacionales, que están por sobre las banderas políticas.
La unanimidad con que los 11 partidos participantes en la XVIII Sesión Anual del Seminario Permanente de ASIES sobre el rol de los Partidos Políticos, celebrado en la segunda quincena de noviembre, coincidieron en que el país reclama partidos con visiones de largo plazo y propuestas responsables y viables de políticas públicas, confirmó la exigencia de contar con partidos programáticos, capaces de plasmar en proyectos políticos y plataformas programáticas sus visiones de nación. De concretarse esta aspiración, se estaría superando la época de los partidos caudillistas y electoreros, que por su propia naturaleza son la antítesis de un partido moderno, institucionalizado y programático.
Por último, cabe destacar la madurez política, y paralela disposición a asumir el costo político de tal decisión, manifestada por algunos partidos con representación parlamentaria. En efecto, los acuerdos interpartidarios concertados durante el 2002 en el Congreso de la República, entre el gobernante FRG y el Partido Unionista, fueron determinantes para desbloquear procesos durante dos años entrampados, relacionados con la aprobación de las leyes de la modernización financiera, así como algunas relacionadas con la participación ciudadana y la descentralización.
En síntesis, en lo que respecta al ámbito institucional del proceso político partidario guatemalteco puede afirmarse que durante el 2002 se registraron algunos progresos como los aquí descritos brevemente. Por consiguiente, el proceso electoral que se desenvolverá a lo largo del 2003 debería ocurrir en un contexto en el que los actores principales se desempeñarán con mayor madurez y responsabilidad.
Avances en el ámbito político partidario
En éste ámbito también se registraron avances, de los cuales se destacan tres hechos. En primer lugar, es significativo que en un lapso de 100 días, entre el 13 de junio y el 23 de septiembre de 2002, el número de los partidos registrados se incrementó en un 40%, pasando de 10 a 14 el número de organizaciones legalmente inscritas. En efecto, el surgimiento e inscripción de 4 nuevos partidos: Patriota, Solidaridad Nacional, Unidad Nacional de la Esperanza y Unionista, confirma la pluralidad de visiones políticas existente en Guatemala. De ellos, el Patriota ya realizó su primera asamblea nacional en diciembre, mientras que la UNE y los Unionistas las programaron para los días 2 y 9 de febrero, respectivamente.
A principios del presente año, el 15 de enero, se inscribió el décimo quinto partido: Democracia Social Participativa. Al finalizar el mes de enero estaba por inscribirse uno más: la Unidad Nacional Auténtica. De acuerdo con datos proporcionados por el Departamento de Organizaciones Políticas del TSE, relacionados con el número de comités pro constitución de partidos políticos hasta ahora inscritos y el número de afiliados que semana a semana han ido acreditando, por lo menos cinco de ellos pueden completar su trámite antes de mayo, por lo que se podría arribar a un total de 21 partidos políticos legalmente inscritos, cifra cercana a los 29 partidos inscritos en 1995, de los que 26 participaron en las elecciones de noviembre de dicho año.
Uno de los valores agregados del proceso de promoción de un partido, a nivel de diversos municipios del país, es que contribuye a la generación de condiciones que sensibilizan la participación ciudadana en el quehacer partidario, fomentando la asunción de responsabilidades públicas por ciudadanos que hasta ahora no habían dado ese paso al frente. Adicionalmente, en el caso de la UNE y los unionistas la legalización de sus organizaciones legitimó a sus bloques legislativos, que si bien ya existían de hecho
- como resultado de escisiones y convergencias de diputados de otros partidos -, no contaban con el respaldo de una organización formal.
La realización de asambleas nacionales y renovación de autoridades en varios partidos (DCG en febrero, PLP en abril, FRG en junio, URNG en agosto, PLG en agosto y DIA en octubre del 2002), contribuyó a la "oxigenación" de algunos de ellos, tal como ocurrió en la URNG y en el PLG, que se convirtió en el Movimiento Reformador. Esto último significó la incorporación a dicha organización de un nuevo liderazgo. En otros, se ratificó la tendencia caudillista, tal como ocurrió en el FRG, que por quinta vez reeligió a Ríos Montt como su secretario general.
Finalmente, un tercer hecho que se considera importante destacar en el ámbito político partidario lo constituyó el significativo paso que dos partidos se atrevieron a dar, al acordar que fueran los afiliados a los mismos, la base y no la cúpula, los que decidieran quienes serán sus precandidatos presidenciales. Las elecciones primarias del PAN, celebradas el 17 de noviembre en 282 municipios, con un padrón cerrado de casi 240 mil afiliados, registraron en todo el país una afluencia voluntaria de casi 113 mil afiliados, resultando Oscar Berger electo como el precandidato presidencial, con el 73% de los votos válidos. En el proceso de apertura impulsado por la Unión Democrática, celebrado el 8 de diciembre en 211 municipios, con la modalidad de padrón abierto, participaron casi 40 mil ciudadanos de diversos partidos, de los que el 91% eligieron a Rodolfo Paiz Andrade como precandidato presidencial. El significado de estos procesos, a pesar que por ser los primeros de su naturaleza evidenciaron diversas debilidades, radica en que constituyen esfuerzos en la dirección de la democratización interna y el fortalecimiento institucional de las organizaciones políticas, lo que merece reconocimiento y estímulo a la emulación en otros partidos.
Por su parte, como se ilustra en el cuadro que aparece al final de esta contribución, por lo menos otros 6 partidos ya han definido, o están por hacerlo en el primer cuatrimestre del presente año, a sus precandidatos presidenciales. En todo caso, dada la dispersión partidaria existente y las pocas diferencias políticas y programáticas entre la mayoría de partidos, no se descarta que a la postre cristalicen algunas coaliciones y se reduzca el exceso de opciones político electorales.
Persisten deficiencias y debilidades
A pesar de los progresos y avances referidos, persisten deficiencias, debilidades y fallas, entre las que se pueden mencionar tres: la intransigencia y prepotencia que caracteriza al gobernante partido FRG, la dispersión del número de partidos y la no aprobación de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. En primer lugar se considera que la falta de disposición al diálogo y el compromiso, imponiendo unilateralmente puntos de vista y decisiones, manifestada en general por el FRG, no contribuye a generar un clima de confianza y gobernabilidad, lo que debilita la sostenibilidad de la democracia en el largo plazo.
Por otra parte, si bien es sano, desde el punto de vista del pluralismo ideológico y político, que en el país se organicen y expresen múltiples partidos políticos como expresión de diversas visiones y proyectos, es un hecho que la mayoría de ellos de acuerdo con la evidencia constatada desde 1985- tendrá vida efímera, pues no lograrán los mínimos electorales para subsistir como tales después de los comicios. Por consiguiente, desde el punto de vista de la gobernabilidad se impone la necesidad de buscar coincidencias y convergencias, de manera de generar, a partir de similitudes de planteamientos y posiciones de plataformas programáticas, alianzas y coaliciones que superen la fragmentación y la dispersión, además de la confusión ciudadana ante la multiplicidad de tantas ofertas que son muy semejantes. Con ello se superaría la débil legitimidad de las autoridades electas, dado que la dispersión de votos entre numerosos candidatos genera que los electos solo logren una mayoría relativa, muy baja en relación al total de votos emitidos.
La tercera carencia, como ya se apuntó, fue la no aprobación, por el Congreso de la República, de las largamente esperadas reformas a la ley electoral y de partidos políticos. Dado que su aprobación requería de la mayoría calificada de los dos tercios de diputados, los partidos presentes en el Congreso no lograron el acuerdo interpartidario necesario para ello, cosa que se lamenta. Y como el 2003 será un año electoral, todo hace presumir que la eventual aprobación de tales reformas se pospondrá hasta el 2004. Es de augurar que entonces se logre un entendimiento y compromiso entre los partidos que integrarán el Congreso, para modernizar el sistema partidario y electoral. En particular, y dada la experiencia positiva de las primarias del PAN y la UD, se augura que tal práctica se impulse como un medio para promover la democratización interna de los partidos.
En conclusión, el año 2003 debería ver a los partidos políticos actuando con mayor madurez y respeto mutuo, buscando convergencias, propiciando una ciudadanía activa y teniendo como meta prioritaria la resolución de los principales problemas económicos y sociales que afligen al país y que reclaman la participación y asunción de responsabilidad de todos los sectores. En esta labor el TSE está llamado a ser una autoridad respetable al instar a los partidos políticos acerca de la altura que debe guardar la próxima campaña electoral
GUATEMALA: Partidos políticos legalmente vigentes al 31 de enero, 2003,
que para esa fecha ya definieron sus precandidatos presidenciales
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Partidos |
Fecha de inscripción |
Precandidatos |
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Democracia Cristiana Guatemalteca -DCG- |
14.01.86 |
Ha estado considerando los nombres de los empresarios Ricardo Buezo, Ricardo Castillo y Rodolfo Paiz Andrade |
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Partido de Avanzada Nacional -PAN- |
15.05.89 |
Oscar Berger Perdomo |
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Frente Republicano Guatemalteco -FRG- |
10.01.90 |
Ha reiterado que postulará a su Secretario General Efraín Ríos Montt |
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Unión Nacional -UN- |
20.02.90 |
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Unión Democrática -UD- |
15.07.93 |
Rodolfo Paiz Andrade |
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Partido Libertador Progresista -PLP- |
07.03.94 |
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Los Verdes |
18.01.95 |
Se ha considerado a su Secretario General Rodolfo Rosales García-Salas |
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Partido Movimiento Reformador -PMR- |
06.04.95 |
Jorge Briz Abularach |
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DÍA |
19.03.98 |
Eduardo Suger Cofiño |
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Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca -URNG- |
18.12.98 |
Rodrigo Asturias |
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Partido Patriota -PP- |
13.06.02 |
Se ha anunciado que propondrá al empresario Harris Whitbeck Piñol |
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Partido Solidaridad Nacional -PSN- |
18.08.02 |
Ha manejado el nombre del empresario e impulsor del PSN
Ricardo Castillo Sinibaldi |
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Unidad Nacional de la Esperanza -UNE- |
05.09.02 |
Alvaro Colom Caballero |
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Partido Unionista -PU- |
23.09.02 |
Se maneja el nombre del actual Alcalde de la ciudad de Guatemala
Fritz García Gallont |
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Democracia Social Participativa -DSP- |
15.01.03 |
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Fuente: Elaboración del Disop/ASIES, según informaciones de prensa y de los propios partidos