Analisis Politico
Delincuencia y Maras II
22 Ago, 2005 - 17:21:00

La incorporación del Ejercito como fuerza de control al ejercicio de autoridad en el contexto de seguridad ciudadana, es una propuesta que pretende como imperativo recuperar el terreno perdido en este campo.

En el capitulo anterior, citamos algunas de las debilidades y carencias que apunta el analisis de la actual condición de las fuerzas de seguridad civil así como las causas genéricas que dicho sea de paso, tienen raigambres muy profundas en la estructura del Estado y, como ya fue anotado, no podemos esperar o confiar en que tal situación pueda cambiar de la noche a la mañana (si es que alguna va a cambiar), por consiguiente el breve repaso concluye en lo mismo, la incorporación del ejerctio como fuerza de combate es probablemente la única si no la última alternativa que nos queda para ejercer control sobre las maras y recuperar el terreno que por descuido y hasta negligencia se a perdido en materia de seguridad ciudadana.

Frente a esta propuesta que algunos ven con antipatía, otros con recelo y muchos como la salvación se debe reconocer, que aun se encuentra muy fresco el recuerdo de la guerra interna y todas sus consecuencias, los incontables abusos cometidos por la acción militar en contra de la población civil dejaron cicatricez profundas e inborrables en la memoria del pueblo, tanto de aquellos que los sufrieron en carne propia, como de quienes estuvieron involucrados de manera indirecta siendo testigos cercanos de la tragedia. Sin embargo algo cierto, es que para bien o para mal, la institución militar como fuerza de combate sigue existiendo en el presente, ocupa un espacio muy importante en el contexto sociopolítico y desde el punto vista de su asignación en el presupuesto de gastos de la nación se encuentra en una situación si no de privilegio, si bastante honrosa. Por otra parte, si bien es cierto que los multiples y recientes escandalos de corrupción que han sacudido al ejercito por su participación en fraudes cometidos por el gobierno anterior cuestionan aun mas su papel institucional en el marco de la transición que recorre nuestra sociedad, tambien lo es que esa situación involucra exlusivamente a una reducida elite que a pesar de los hechos, sigue teniendo relativa cercanía con el gobierno actual. Claro está que, hoy mas que nunca se asoman (ingenua o maliciosamente) desde la llanura, muchos dedos sucios señalando al ejercito como el único villano de la historia sin alcanzar ni lejanamente a entender -que en nuestro drama político, el protagonista es uno y los guionistas y directores son otros que nunca darán la cara aunque sean los mayores responsables, en concecuencia hoy ~a despecho de todo, la milicia tiene que aceptar que su existencia, es y seguira siendo un tema muy controversial y debatido por la sociedad.

Tambien cabe mencionar dentro de un enfoque mas amplio de nuestra realidad actual y como un referente concreto de analisis, que la maraña de confusión social que vive el país (generada por la actuación de diversas instancias a saber: Partidos políticos que ni por asomo reflejan el sentir de la población y que no cumplen con su papel de intermediación entre la sociedad civil y el Estado, El desbordado crecimiento de la burocracia estatal que busca sufragar su endeudamiento de campaña, Una asamblea legislativa agena e insensible a las carencias mas sentidas de la población, Una clase política egoista, canibal, deshonesta, oportunista, inmoral y para colmo incapaz, Una Procurduría de Derechos Humanos que en su afan por defender los derechos de los victimarios muchas veces se olvida o soslaya los derechos de las victimas, Sindicatos con un pensamiento confuso, Organizaciones populares que paradogicamente no representan ~ya porque no conocen, ya porque no interpretan el sentir del pueblo, Organismos internacionales con idearios ajenos a la realidad local, Una nutrida y creciente oeneiginzación a casi todo nivel sin objetivos identificados con los vacios mas sensibles de la sociedad, Un liderazgo nacional comprometido con intreses extraños y empeñado en cuestiones irrelevantes, sumergido en la visión de consideraciones ambiguas, subjetivas, sesgadas y a veces absurdas) provoca una enorme y profunda insatisfacción ciudadana, el guatemalteco se siente defraudado, frustrado y peor aun, hoy mas que nunca, acorralado por la creciente amenaza del vandalismo y la violencia desencadenada por las maras ahora potenciada por sus propios conflictos de poder que proyectan una nueva cara de la guerra.

Tratandose como se trata de un tema en extremo delicado y sensible al que se debe buscar y encotrar sentido lógico, la incorporación del Ejercito como fuerza de control al ejercicio de autoridad en el contexto de seguridad ciudadana como propuesta formal, amerita examinar aun sea brevemente y de manera general el conjunto de situaciónes inherentes y las implicaciones consecuentes al accionar de las maras como organización plenamente reconocida.
La mara, a demostrado hasta el cansancio haber alcanzado una magnitud que va mas allá de toda tentativa de control convencional, mas aun, sigue creciendo y avanzando en todo sentido, esta afianzando su poder y capacidad de control territorial, a comenzado a variar su imagen pública dejando de etiquetarse con el tatuaje para transitar hacia una condición de clandestinidad, no se sabe con cuantos miembros cuenta exactamente pero se presume que el numero exede hasta en diez al de las fuerzas de seguridad civil, acreditan convicción total respecto a sus motivaciones, su capacidad delincuencial en cualquier dirección esta mas que demostrada, en las áreas bajo su dominio se está posicionando como un gobierno alterno con alta capacidad de gestión impositiva, ~y ojo, para aquellos que aun objetan la opción de acudir al Ejercito -mucha atención con éste pequeño detalle -el hecho de tener bajo su control y dominio espacios territoriales localizados le adjudica a mara la categoría de “Ejercito Irregular” que lamentablemente en este caso, cuenta ya con muchos de los elementos esenciales para inscribierse como tal, entiendase arsenal de armamento diverso no cuantificable, avituallamiento bélico (de origen incierto), una bien elaborada maquinaria de reclutamento, disposición total e incondicional al enfrentamiento y evidente capacidad de choque con la autoridad civil, por si esto fuera poco y aunque parezca increible, se sabe que de manera talvez rudimentaria la mara implementa desde tiempo atras su propio aparato de inteligencia.
Dado que el examen pretende ser breve, acotaremos para resumir, que la somera caracterización anterior concluye puntualmente en un hecho concreto, La Mara esta a punto de convertirse o se a convertido ya en un ejerctio irregular y por consiguiente en una fuerza insurgente que amenaza seriamente la integridad de nuestra sociedad, están en claro peligro la propiedad privada, los valores del derecho y la libertad individual garantizados por la constitución, de no establecerse de inmediato mecanismos de control realmente eficaces, ésta situación puede desembocar para el corto o mediano plazo en un caos de alcance nacional.

El hecho que una fuerza insurgente registrada, ataque indiscriminadamente a toda la sociedad (comenzado como es de esperarse por los mas pobres y debiles), tipifica elocuentemente una condición de guerra y eso es que lo vive Guatemala en este momento, es de considerar que en cuanto esa fuerza sea sustancialmente mayor (lo cual esta cerca) y su poder se consolide y extienda en otras direcciones atacara tambien a los ricos y poderosos sin importar el costo ni los riesgos. Ante una situación de guerra, que la mara identificada ya como un ejercito irregular, esta librando contra los ciudadanos honrados, el Ejercito Nacional no puede permanecer como un espectador, es mas, respondiendo a la interrogante planteada por algunos políticos (que se la dan de filosofos) sobre si el Ejercito tiene o no derecho a actuar en este conflicto, al tenor de la cruda realidad de los hechos, puede afirmarse que frente a esta particular condición de guerra, el Ejercito debiera sentirse obligado a proteger y defender a los guatemaltecos a cualquier costa, -hoy se plantea una ocasión muy favorable –que le permite aprovechar inteligentemente las circunstancias para justificar su existencia y reinvidicar una desgastada imagen institucional.

Pese al torrente de críticas de que a sido -y es blanco el Ejercito no pueden dejar de reconocerse sus multiples méritos, es a la fecha una institución plenamente reconocida a nivel nacional e internacional, a tenido aciertos y a cometido errores, a jugado un papel de capital importancia en la historia del pais y es por mucho una institución más confiable que cualquiera manejada por la clase política de ésta generación, sigue cultivando a casi todo nivel y particularmente en los mandos medios y el personal de tropa virtudes olvidadas por la mayoria: La disciplina, la honradez, la valentia, la convicción en la fe del deber, la obediencia y el honor para solo citar algunas, a pesar de lo pasado la presencia del ejercito en la figura de sus efectivos inspira respeto.

Como organización, el Ejercito cuenta con una estructura de mando bien lograda y estable, los efectivos han sido bien entrenados y su condicón física es muy buena, estan capacitados para el combate en casi cualquier tipo de condciones y no han sido expuestos al flagelo de la corrupción, responden con apego a las ordenes superiores y su disposición para el enfrentamiento con el enemigo es incondicional, estan preparados para usar casi cualquier tipo de armamento y manejan tácticas militares que no aplica la PNC.

El Ejercito tiene muchisima experiencia de combate en condiciones extremas, cuenta desde hace muhco tiempo con un aparato de inteligencia que a demostrado ser altamente eficiente y experto, su capacidad de control y ataque es muy superior a la de la PNC, dispone de un arsenal bélico mayor que el de cualquier organización ilegal, enlista recursos estratégicos muy específicos por su calidad de institución militar. En numeros redondos, el resultado de toda esta ecuación es que, el Ejercito en cumplimiento de una atribución legítima, puede y esta en el deber de aplicar su capacidad para contener, controlar y reducir a las maras identificadas ya como un ejercito irregular que representa una fuerza insurgente. Es imperativa la incorporación del Ejercito a la taréa de control de las maras, corresponde a las altas autoridades del gobierno tomar a la mayor brevedad posible, las medidas que sean necesarias para incluir a la Institución militar e iniciar una seria campaña de recuperación de todo lo ya casi perdido en el terreno de la seguridad ciudadana.

Finalmente hay un aspecto por aclarar, si prospera esta propuesta, es condición vital que el Ejercito deberá actuar solo, utilizando sus propios recursos, su propia logistica, ateniendose a su experiencia operativa y capacidad de contensión, estableciendo sus propios criterios de control y procedimiento, bajo ninguna circunstancia operara en combinación con la PNC pues tal combinación podría convertirse en contubernio, puede resultar contraproducente sobrevalorar la capacidad de riesgo del elemento militar frente la aureola de corrupción que se a ganado la autoridad civil.

Lic. Fernando Barrios
Fer@deguate.com


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