Analisis Politico
En las elecciones 2007 se constata un ligero incremento de la participación política de las mujeres en Guatemala
17 Ago, 2007 - 11:23:00

En este contexto, en 1945 se concede el derecho al sufragio para las mujeres que sabían leer y escribir.

La revolución democrática de octubre de 1944, que puso fin a un período de dictaduras y Gobiernos autoritarios, introdujo reformas sociales y políticas que tenían por objeto la democratización del
sistema político y el aumento de la participación de las mujeres e indígenas tradicionalmente excluidos. En este contexto, en 1945 se concede el derecho al sufragio para las mujeres que sabían
leer y escribir. Veinte años más tarde, en 1965, se reconoce el sufragio como un derecho político universal.

En la década de 1944 a 1954 la participación social y política de las mujeres fue muy importante. Se crearon organizaciones y sindicatos de mujeres, y algunas comenzaron a participar en los partidos políticos de la época. A partir de 1954, con la contrarrevolución, la sociedad guatemalteca entró en un período de polarización política; se cerraron los espacios de expresión y participación social y se disolvieron las organizaciones y asociaciones de todo tipo, incluidas las de mujeres.

Sin embargo, durante este período y el de conflicto armado, que comenzó a principios de los años sesenta, las mujeres desempeñaron un papel muy importante; muchas participaron en los movimientos revolucionarios, algunas debieron salir al exilio y otras, saliendo de su espacios tradicionales, se organizaron para defender la vida de sus familiares y también para exigir un tratamiento humano de los presos políticos. Durante este período, la participación de las mujeres en puestos públicos fue muy insignificante.

Entre 1955 y 1985 solamente fueron electas 5 mujeres como diputadas al Congreso de la República. Los distintos gobiernos militares que se sucedieron excluyeron a las mujeres y solamente se nombró
a una mujer como Ministra en 1983.

En 1986, con el inicio de la transición democrática, nuevamente se abren espacios para la participación social y política de las mujeres. Se crean nuevas organizaciones o salen de la clandestinidad y varias mujeres se incorporan a los organismos del Estado. Durante el primer
Gobierno democrático de 1986-91 cinco mujeres ocuparon puestos de importancia. Fue también en 1986 que es electa por primera vez una mujer indígena como diputada. En 1991, por primera vez en
la historia del país, una mujer asume la Presidencia del Congreso de la República.

Sin embargo, los resultados de los procesos electorales de los últimos años, en los que la participación de las mujeres ha sido minoritaria, así como la dificultad de ocupar puestos de alto nivel en los tres poderes del Estado, confirman el lento proceso de inserción de las mujeres en los espacios de toma de decisiones. Esta situación es el reflejo y el resultado de una sociedad con estructuras de poder a nivel local y nacional que responden aún, en gran parte, al viejo modelo
político autoritario y vertical y a las estructuras sociales tradicionales. La desigualdad de la participación política entre las mujeres y los hombres se evidencia en los cargos públicos por nombramiento, como en los cargos de elección popular. En los comités ejecutivos de los partidos
políticos la presencia de las mujeres es mínima, incluidos los de izquierda. La desigualdad es aún más importante en cuanto a la participación de mujeres indígenas.

Las mujeres en el poder en la actualidad
Las mujeres representan el 51% del total de la población. Sin embargo, el padrón electoral está compuesto por 44% de mujeres y 56% de hombre. En las elecciones generales de 2003, el 42.85%
de votantes fueron mujeres frente a un 57.15% de hombres.
Pese a las dificultades y obstáculos que encuentran las mujeres para inscribirse en el padrón y posteriormente para ejercer el derecho al sufragio, ellas son importantes en la determinación de las
elecciones (42.85% de votantes). Sin embargo, la mayor dificultad la encuentran en poder ejercer el  derecho a ser electas a través de la  participación en cargos de elección popular. Congreso: en las elecciones legislativas de 2003 la proporción de diputadas pasó de 7.1% a 8.9%.
Entre estas 14 mujeres una sola es indígena. Fue en 1995 que la proporción de mujeres diputadas en el Congreso de la República fue la más alta: 10%. Desde entonces, la participación de las
mujeres ha ido decayendo.

Estos escasos resultados obedecen al hecho que, en general, se relega
a las candidatas a los últimos puestos de las postulaciones al Congreso, lo que es un claro inconveniente para que puedan resultar electas (la mayoría de mujeres candidatas ocupan puestos de la lista más allá del segundo lugar. Sin embargo, los resultados de los procesos electorales ponen de manifiesto que en general son las dos primeras postulaciones para el Congreso las que tienen la mayor oportunidad de ser electas). La feminización de los grupos parlamentarios es muy escasa en
los partidos de derecha y de izquierda. Aunque los partidos de izquierda son los que presentan más candidatas, el hecho de ser minoritarios provoca que el número de mujeres electas, por ellos postuladas, sea muy escaso.

Por otra parte, hay muy pocas mujeres que ocupan puestos de
responsabilidad en las comisiones permanentes del Congreso, y cuando los ocupan son relegadas a las comisiones tradicionales de mujeres, familia, educación o salud.

Binomios integrados por mujeres

EG Rigoberta Menchú Tum Fernando Montenegro
URNG-MAIZ Miguel Angel Sandoval Walda Barrios

En cuanto a las candidaturas a alcaldías y concejos municipales, no se cuenta aún con datos oficiales por lo que no se puede decir mucho al respecto. En términos generales el actual proceso electoral ha generado mayor visibilidad de mujeres candidatas y de la participación política de las mujeres. También a nivel de las organizaciones de la sociedad civil y de los partidos políticos se han generado campañas interesantes sobre la participación política de las mujeres, con slogans tales como Más Mujeres, Mejor Política y Mujeres Votan por Mujeres. Sin embargo, la participación política de las mujeres continua siendo baja y se caracteriza por arreglos coyunturales dentro de los partidos políticos y no por una práctica establecida e interiorizada.

Las cuotas de participación política
De acuerdo a lo anterior, la evidencia demuestra que la construcción de la democracia genérica en sociedades donde la desigualdad entre hombres y mujeres está profundamente enraizada significa
un gran reto en términos conceptuales, ideológicos, de actitudes, estructurales y políticos. En la búsqueda de la construcción de la democracia y como respuesta a la situación de exclusión en la
que vive la mayoría de mujeres en el mundo se han creado mecanismos internacionales y nacionales que constituyen el punto de partida jurídico para la participación de las mujeres en condiciones de igualdad y equidad.

Entre los distintos tipos de medidas afirmativas, las cuotas o porcentajes de participación han resultado ser, en los distintos países que las han introducido, un mecanismo efectivo y comprobable
en el corto plazo para aumentar cuantitativamente la participación de las mujeres en los cargos de elección popular. En el Acuerdo sobre Reformas Constitucionales y Régimen Electoral, firmado en Estocolmo en
diciembre de 1996, el Gobierno reconoció la importancia de introducir cambios profundos en el sistema político guatemalteco, a través de reformas de la Ley Electoral y Partidos Políticos para alcanzar la legitimidad de la autoridad pública y consolidar una democracia pluralista y representativa.

En este contexto, se inició en 1997 el proceso de reforma de esta ley. Las principales organizaciones de mujeres efectuaron una propuesta que incorporaba, reformando el artículo 212 de la misma, el
sistema de cuotas o porcentajes equitativos y alternativos para las listas de postulación a cargos públicos de los partidos políticos y comités cívicos. Es decir, que se incluirían mujeres en las listas
de elección en porcentajes no inferiores a un 44% de manera alternativa. El porcentaje del 44% representa el porcentaje de mujeres inscritas como ciudadanas.

El fundamento legal de esta propuesta, y de las que vendrían posteriormente, se encuentra en la Constitución Política de la República, así como en los convenios y tratados internacionales sobre
derechos humanos que han sido ratificados por el Estado de Guatemala, especialmente el Convenio sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, que busca establecer la
igualdad de condiciones entre hombres y mujeres, y eliminar los obstáculos que, de hecho y de derecho, existen para la participación política de las mujeres en condiciones de equidad.

En septiembre de 1998 la propuesta de las organizaciones de mujeres sobre las cuotas de participación política se aprobó en primera y segunda lectura en el Congreso de la República. Sin embargo, la reticencia de muchos diputados y partidos políticos de derecha impidió su aprobación final. Durante el año 2000, la Comisión de Reforma Electoral del Congreso de la República, hizo un llamado a las organizaciones sociales para reanudar el proceso de  reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Las organizaciones de mujeres, integradas en la Instancia para la Equidad Política presentaron a la Comisión de Asuntos Electorales una nueva propuesta de reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos que planteaba las cuotas de participación política.

Las organizaciones de mujeres hicieron un importante trabajo de cabildeo con los distintos partidos políticos representados al Congreso, así como un importante trabajo de promoción de las cuotas en
la sociedad. No obstante, en marzo de 2004 el Congreso de la República aprueba las reformas de la Ley Electoral y de Partidos Políticos sin incluir la propuesta de las organizaciones de mujeres.
La aprobación de las reformas de la Ley Electoral provocó descontento en algunas organizaciones de la sociedad civil ya que no fueron tomadas en consideración sus propuestas en las reformas,
como en el caso específico de las mujeres.


Fuente: asies.org.gt


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