19 Abr, 2006 - 12:25:00Como toda generación nueva que se levanta, empecinados en no querer ver el pasado, olvidándose de que son fuertes, por el aporte los que han provenido de todos lados.
Por: Antonio Moran del Cid
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Jervin González
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Hace ya varios siglos, cuando las tierras del Norte del Continente Americano fueron invadidas y usurpadas por un sin fin de grupos asustadizos de europeos, que habián salido huyendo de las imparables aberraciones, producto de un mal entendido cristianismo, que a base de fuerza e irrespeto, querÃan imponer una salvación eterna a quienes todavÃa no habÃan comprendido ninguna de las profundidades de esta doctrina, mucho menos las guerras entre hermanos que se producÃan ante tal negación.
Llegaron a estas tierras, no inhospitas, pues ya estaban siendo habitadas, por etnias primitivas que respetaban y daban valor a la naturaleza y a la existencia, cosa que en el futuro cercano, serÃa una piedra de tropiezo para que esta horda de inmigrantes se constituyera en sociedad y en nación. Prácticamente, todos tenÃan sus antiguas raÃces, pero querÃan trascender con un concepto de esencia, basado en lo nuevo, tanto que lo antepusieron a sus propias raÃces, como New York, New England, New Hampshire, etc...
Esta nueva vida para todos, nacida del esfuerzo y la fe de muchos pioneros, fundadores de un nuevo orden, como queriendo olvidar el pasado, construyendo futuros, aunque no les importó anular culturas establecidas por las tribus de Indigenas, que fueron despojados de sus propias tierras y de su propio esfuerzo, irrespetando todos sus derechos, hasta el derecho de su propia cultura, pero para ellos, la propiedad total de la tierra y sus recursos era de suma importancia, a tal punto que tampoco les importó, la anulación total de su identidad y someter al esclavismo a muchos africanos, desterrados para siempre de sus propios paÃses y ser llevados, para hacer el trabajo más pesado y de servir a los que ya se empezaban a sentir amos, a tal punto que castigaban con latigos para imponer el también nuevo titulo nobiliario de las américas.
Esta tierra, en realidad nunca ha detenido y no ha podido detener el mar de inmigrantes que de tiempo en tiempo, ha encendido un nuevo sueño, para todo aquel que se siente frenado en su Ãmpetu, en su propio paÃs. Tierra que le dio pié al nuevo cristianismo, a las victimas del Holocausto y a otras de tantas guerras, tierra de victimas y victimarios, tierra de paladines y violadores de los derechos humanos, tierra de Paz y de guerras, tierra productora de herramientas para el trabajo y de armas para la industria de la guerra, riqueza de muchos para muchos, tierra de oportunidades para lo bueno y lo malo.

Simbolo de grandeza y también de prepotencia, donde la fuerza laboral de casi todos los paÃses de mundo, los ha hecho más grandes y los ha mantenido en el poder, entre los más poderosos, a base del sudor y los sueños de nuestros inmigrantes, como los nuevos esclavos que suplieron a la raza negra, por la vergüenza ante el mundo de la violación a sus propios derechos.
Nuestros Inmigrantes Latinos, ejemplo vivo de nuestra fuerza laboral, de nuestras milenarias culturas, nuestras gente maravillosa, pero tambien nuestro ejemplo vivo de nuestra falta de visión, donde los gobiernos han dejado ir a su potencial humano, para servir a extraños inconcientes y deshumanizados, a cambio de centavos, que con el tiempo se han convertido en unas benditas remesas, que sostienen los insoportables sistemas burocraticos de unos paÃses que ya se han acostumbrado, por falta de dignidad, a ser llamados en vÃas de desarrollo o tercermundistas ¡Que vergüenza, que desdicha!...
Nuestros inmigrantes, que fueron sacados por la misma necesidad, de buscar un mejor sueño, que bien podrÃa ser pesadilla, a cambio de dejar su propia tierra, su propia casa, su propia gente, su propia familia y sus propios hijos, para poderles mandar cosas, producto de una materialidad sin sentido, que provoca otra necesidad mucho más fuerte y mayor, que no se puede llenar con nada más, que la misma presencia del ser querido. Un esfuerzo mal encaminado, para otros que resultaron ser malagradecidos, para con la misma gente que les sirve, el no ser reconocidos con el mÃnimo titulo de ciudadanos, no de primera categoria, sino el reconocimiento que por derecho y que por nacimiento y por dignidad debe dárseles a todos, el de Seres Humanos.
¡Señores! este asunto no se trata de polÃticas, sino de un sentido común de agradecimiento, ya que la escasa riqueza material obtenida, para un mÃsero mantenimiento humano, no paga el recurso humano invertido, para tener unos cuantos dólares en la bolsa y tener que afrontar la triste realidad de familias divididas por la distancia y la explotación, el desamparo total y el descalabro de un potencial humano sin dignidad, para que un pequeño grupo de la humanidad, pueda vestirse de calidades y comer las triple A, a costa de la explotación voraz de la gran mayoria de semejantes y no reconocerles tan siquiera un sencillo agradecimiento de que son reconocidos como ciudadanos con derecho a los servicios de salud, educación, identidad y el alto total a su persecusión social y polÃtica.
Nuestros inmigrantes, nuestra riqueza, nuestros padres, nuestros hijos, nuestros hermanos, tienen derecho a cualquiera de sus luchas y sus protestas por sus propios derechos, que también son los nuestros y que por dignidad, podemos decirles que aquÃ, en sus patrias los seguimos amando y seguimos orando por sus vidas, ante nuestro Dios, clamando por que algún dÃa, nunca más tengamos necesidad de salir de nuestros paÃses y tener que sufrir los mezquinos caprichos de alguÃen que hace muchas generaciones, olvidó la esencia de un sencillo agradecimiento.

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