Al intentar escribir sobre este tan importante tema, viene a la mente el conocido refrán: << El que no sabe, es como el que no ve >>. Quizás la razón por la cual llamo tanto la atención a este refrán, es porque parece que saca su significado de las mismas páginas de La Santa Biblia, cuando ésta dice: << Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento... >>
Este escrito no es obra de ningún abogado ni estudiante de derecho, pero sí de la Biblia y también de escritos existentes. Al considerar estos últimos, se puede llegar a una conclusión, y esa es la que se expone en este escrito y con la que invitamos a los lectores a reconsiderar nuestra situación política y constitucional.
Las bases de razonamiento que vamos a usar para este escrito son:
Primero, los derechos inalienables dados al hombre, por el Creador, - antes de la existencia de cualquier sistema de gobierno y por consiguiente, fuera de la jurisdicción de éste -, son: La vida, la libertad y la propiedad.
Segundo, para el desarrollo y logro armonioso de esos derechos, Dios estableció tres instituciones autónomas, con sus respectivas responsabilidades y privilegios:
La Familia, El Estado y La Iglesia. Ninguna de las tres está por encima de las otras, no existe ninguna jerarquía entre ellas, sino que cada una tiene responsabilidades específicas y la correspondiente autoridad para desarrollarlas.
Conviene aclarar que donde no se tiene autoridad tampoco se tiene responsabilidad directa o legal, aunque si moral y que aunque la autoridad se puede delegar, la responsabilidad no.
Tercero, que la autoridad de cada una de estas instituciones, por el hecho de ser DELEGADA, depende de quién se la delega y solo hay una fuente legítima de autoridad, la cual es reconocida por las diferentes autoridades que cito en el libro, desde tiempos antiguos y diferentes nombres: la ley de Dios. << Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. >> (Romanos 13) Con esta premisa sentada, pasemos a considerar qué es una constitución y cuál es su razón primordial de ser.
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fuente: www.congreso.gob.gt