Esas instituciones tan vilipendiadas.
En cada encuesta en la que se mide la popularidad de las instituciones guatemaltecas, la peor calificación recae sobre los partidos políticos. Además, muchos columnistas, editorialistas y analistas políticos añaden su cuota diaria de descalificación; no sólo a los partidos políticos, sino a todas las instituciones del país. Pero regresando a nuestro tema, son muchos los argumentos en contra de los partidos políticos, pero pocas las opiniones respecto a las verdaderas raíces del problema; y sobre todo, muy pocas las propuestas de solución.
Necesitamos analizar con detenimiento la situación que enfrentamos, y las posibles soluciones: ¿son los partidos políticos únicamente máquinas electoreras? , ¿por qué? La respuesta es: depende. Hay partidos que están formando sus cuadros, involucrando a la juventud, y diseñando un plan de desarrollo para el país. Hay otros que se han preocupado únicamente
por subsistir, por mantener la vigencia mínima y están listos para ser vendidos al mejor postor.
Otros son movimientos jóvenes, que recientemente han logrado su inscripción, y desean participar en el próximo proceso electoral. Frecuentemente, el que generaliza corre el riesgo de equivocarse y afirmar que “todos” los partidos son máquinas electoreras; un error muy grande. Allí está la actividad legislativa que, buena o mala, refuta tal afirmación.
El verdadero problema reside en la ambigüedad de la Ley Electoral y de Partidos Políticos y su Reglamento. En la primera se obliga a los partidos políticos al proselitismo; y en la segunda se prohíbe la campaña. Pero nadie se toma la molestia de definir en términos claros, técnicos y objetivos en qué consiste la diferencia entre una y otra actividad. ¿Cómo pretender que un
partido político y sus líderes pueda darse a conocer en nuestro país, si se prohíben las actividades públicas y mediáticas? Es por ello que hemos caído en el vicio de que un candidato deba correr dos, y hasta tres veces. Solamente piense en las implicaciones de los costos de dos o tres campañas, y saque usted mismo las conclusiones.
Si lo que se deseamos es que los partidos políticos permanezcan en el tiempo, representen a una verdadera base social y hagan su trabajo de intermediación entre la sociedad y el Estado durante los cuatro años, entonces diseñemos una Ley Electoral y de Partidos Políticos en esa
dirección...
Por: Harold Caballeros.
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