Como un intento entontecedor, todas las agrupaciones políticas en Guatemala, pretenden fortalecerse con las alianzas, para lograr un mayor dividendo en las próximas elecciones generales y tener alguna ingerencia con el futuro partido gobernante.
Por Antonio Moran del Cid
Productor Asociado
deGuate.com
morcid@deguate.com
Este abusivo cantoneo entre partidos, ya no es cosa nueva, desde el momento en que dejan su individualidad y tienen como objetivo una supuesta negociación y representación de miles de incautos, que en el momento de la verdad, no tienen ninguna certeza de que vayan a votar por un supuesto líder social o religioso de una misma bandera política, pues se sabe que el único interés que los mueve a todos los miembros de cualquiera de estas organizaciones, es precisamente el oportunismo.

Los partidos políticos en Guatemala, como figurativos entes societarios, cuentan con líderes y liderazgo prácticamente de todo para todos, pues su gran negocio es el actuar en las conciencias sin conciencia, pero no como fin último, sino como un camino para obtener el poder y si es absoluto mucho mejor. Se convierten en magos del manipuleo, ofreciendo un sin fin de promesas, entre colores y canciones populares, como los grandes actores ficticios de una realidad nacional, cada día en peores condiciones.

Todos están enterados de trabajar con un número de comunidades nobles e ingenuas, que tienen muy claro, que cualquiera que quede en el poder, ellos tendrán que seguir trabajando igual y que las fantasías proselitistas ya pasaron, pero volverán dentro de cuatro años.
Lo interesante de todo esto, es que los supuestos grandes líderes, van empeorando en cuanto a su propia personalidad, pues van perdiéndola mientras más ofrecimientos hagan, sabiendo que cumplirlos es prácticamente una imposibilidad, pero no hay como gritar palabras mudas a oídos sordos y definir algunas estrategias publicas y otras privadas para que el maremagno vivo que representan los pueblos, no se den cuenta, según ellos, en el momento en el cual habrá una nueva estocada de entontecimiento, pues para ellos las masas no piensan y olvidan rápidamente, pero ellos ya han olvidado que las masas están conformadas, no solamente por seres humanos, sino por compatriotas y connacionales, que buscan desesperadamente soluciones a sus más obvios problemas, antes de salir huyendo de su propio país e ir a ser esclavos y extranjeros a países extraños.

En el marketing de embrutecimiento, muchos tienen como herramienta el poder crear alianzas estratégicas para abarcar más poder, pero nunca les resulta, pues entre promesas y poderes, surge la mezquina ambición más monstruosa para unos y más ansiosa para los demás, a tal punto que se abrazan en público, se estrechan la mano, gritan consignas juntos, realizan marchas, con el descaro de luchar por los ideales del pueblo, hasta que llegan a la última de las pláticas sin llegar a nada, pues ambos quieren ser los máximos líderes y pretenden usarse como sirvientes, así como usan y ven a toda una nación.
Políticos sin profesión, donde todos saben que son tramposos y embusteros y no conocen el honor y es imposible que se sienten a dialogar, mucho menos a trabajar por la más sencilla de las peticiones de un pueblo, por un convincente proyecto de nación, pues nadie lo tiene y sus grandes campañas está enmarañada con sandeces de unos contra otros y más promesas sin cumplir, pues todo se torna como una fiesta del engaño y la mentira para hacer caer al mayor número de incautos.

No se puede hablar de pena y vergüenza, pues estos nunca la han conocido y sí alguna vez la conocieron, de inmediato la olvidaron, pues es un arma punzante y tropiezo al fin, para los malévolos e intestinos intereses. Tenemos que aprender a exigir, no solamente Proyectos de nación, sino calidad y dignidad en todos los aspirantes a cualquiera de los cargos públicos. ¿Hasta cuando Guatemala?.