07 Dic, 2008 - 18:13:59
Las diputadas y diputados nos hicieron un buen regalo de fin de año, que aunado a otras decisiones que tomen en su función legislativa contribuirá a que paulatinamente, con mucho esfuerzo y consecuencia, vayan recuperando un poco el prestigio perdido por ese organismo del Estado.
Por: Ileana Alamilla
Al dar cumplimiento al Convenio Marco Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control de Tabaco, que requiere que haya espacios 100% libres de humo, sin excepciones, el 24 de noviembre aprobaron la ley correspondiente, lo que constituye un gran paso para proteger la salud de los 13 millones de guatemaltecos y, de paso, procurar un poquito de prestigio internacional para nuestro desacreditado país.
Este tipo de regulaciones reduce la vulnerabilidad provocada por la exposición del humo ajeno, y con ello benefician a fumadores y no fumadores. Está comprobado que el tabaco es la principal causa evitable de muertes en el mundo, es el único producto de consumo legal que mata a la mitad de sus consumidores si lo usan como lo recomiendan los fabricantes.
Hay un abrumador consenso científico y médico sobre el hecho de que fumar cigarrillos es adictivo y causa cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas, enfisema y otros padecimientos graves. No existe un cigarrillo seguro, es una adicción que es muy difícil dejar, pero no imposible. Estas son afirmaciones de la propia Tabacalera Centroamericana, S. A., afiliada de la Philip Morris International.
La única forma eficaz para limpiar el aire es la regulación que hoy aplaudimos. Ni la ventilación ni la filtración, solas o combinadas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en ambientes cerrados a niveles aceptables. ¡Ni siquiera el olor se esfuma!, mucho menos los efectos en la salud.
Varios estudios demuestran que casi la mitad de la población infantil mundial respira aire contaminado con humo, cuyos efectos desastrosos no se limitan solo a la morbilidad. Según un estudio de la Sociedad de Actuarios de Estados Unidos, se estima que la exposición al aire contaminado por humo de segunda mano ocasiona costes médicos directos de más de US$5 mil millones anuales, e indirectos por otra cantidad similar.
Entonces, “se acabó el debate. Las conclusiones científicas son claras, el aire contaminado por humo del tabaco no es una mera molestia, sino un grave riesgo para la salud”, sentenció Richard Carmona, ex director general de Sanidad de Estados Unidos. Hay una colección de pruebas concluyentes que determinan que la ley aprobada por los congresistas guatemaltecos es la estrategia acertada para reducir riesgos innecesarios.
Este obsequio representa la protección universal e igualitaria de nuestros derechos, no la restricción de los derechos de nadie, sobre todo teniendo en cuenta que las mayorías no fuman, e incluso que los adictos quieren dejarlo, pero se encuentran prisioneros de un producto mortífero. Esta regulación se convierte en oportunidad, al ser un estímulo para que fumen menos. Sus detractores y familiares también saldrán beneficiados al reducir riesgos para su salud. Está comprobado que la medida favorece los negocios; muchos clientes prefieren sitios sin humo.
El presidente anunció que sancionará la ley, y con su decisión, además de convertirse en cómplice de nuestro beneficio, será también favorecido. Todas y todos tenemos derecho a respirar aire limpio.
©
deguate