Profesionales son las personas que realizan una función social reconocida, pública y reglamentada, al momento de recibir su título juran o protestan comportarse bajo lineamientos éticos y morales. Esto incluye su conducta en la vida privada. Es un imperativo la preparación de alta calidad, pero sostenida en principios morales.
Ileana Alamilla:
En el caso de quienes ejercen y profesan las ciencias jurídicas y practican la abogacía y el notariado, conjugan las normas, la ciencia, las leyes y el derecho a la aplicación de los casos concretos, deben tener la conducta ética como un valor supremo. Muchos autores consideran que más que hombres y mujeres de derecho, deben ser personas de buena fe; la moral está por encima de la ciencia, dicen otros.
En el escenario actual hay una gran expectativa en relación con la persona en quien recaerá el nombramiento para el segundo cargo más importante del país, el titular de la Fiscalía General, que concentra un monumental poder, ya que es quién puede buscar la aplicación de la justicia o tender el manto de la impunidad.
Un atributo indispensable es la reconocida honorabilidad, encarnada en sus ejecutorias personales y profesionales, su trayectoria limpia y cristalina como profesional del Derecho y las actuaciones en su vida privada.
Parte de la discusión actual, a raíz del trabajo de las comisiones de postulación y la lista enviada al presidente, radica en la forma en que se calificó ese atributo fundamental para quién está encomendada la persecución penal.
La tarea es inconmensurable y el o la elegida debe estar blindada(o), no debe ni puede aceptar presiones o compromisos, si no quiere seguir la ruta del despeñadero de sus antecesores, debe tener absoluta independencia, autodeterminación y firmeza en la conducción de ese ente, tan grande como desprestigiado. Debe tener como faro en el transitar de sus acciones a la justicia, que es el valor supremo del Derecho.
El servidor público es aquel con irrenunciable convicción de conducirse conforme a los principios más elevados de la honestidad, honradez, lealtad a la Constitución y las leyes, pero también con una formidable vocación de servicio, aunque podría ser ajeno y muy baladí escuchar que es un privilegio servir al Estado, ya que hemos sido víctimas de esas demagógicas declaraciones en boca de los inmorales.
El respeto a los derechos humanos, la asistencia a las víctimas, la aplicación estricta de la ley, respetar los procedimientos y buscar la excelencia en la investigación, serían aspectos indispensables de su plan de trabajo.
Esa es la calidad de Fiscal que el país necesita y a la sociedad le urge, que es a quien se debe y le paga el salario, su compromiso social tiene que ser inclaudicable. El beneficio colectivo en el manejo de la cosa pública es sagrado, su opción será perder una mano, antes de tocar un centavo.
En su actuación no caben las discriminaciones, exacciones o compensaciones adicionales a su trabajo, su sentido de la responsabilidad estará a la luz del día, al igual que su competencia, eficacia y eficiencia en el desempeño de su función, la que ejercerá de manera transparente y cristalina. Y lo que resulta fundamental en las actuales condiciones: ser independiente.
De la lista de elegidos, levante la mano quien tenga esos atributos y quiera asumir tamaño compromiso… A esa persona debe escoger el presidente.
Fuente: cerigua.info/portal/