Por: J. C. Gª Fajardo
“Podemos distinguir en la producción global entre lugar de inversión, lugar de producción, lugar de de la declaración fiscal y lugar de residencia.
Así los dirigentes podrán residir allí donde les resulte más atractivo y pagar los impuestos allí en donde les resulte menos gravoso”.
Interesante ensayo que no pierde la frescura y valentía de su primera edición.
Ulrich Beck es profesor de Sociología en la Universidad de Munich y en la London School of Economics. Autor, entre otros, de La sociedad del riesgo, La democracia y sus enemigos, Un nuevo mundo feliz y La Europa cosmopolita.
Cada vez me inclino más a escuchar a los sabios que a ciertas atolondradas tesis, desarraigadas y sin substancia, que cambian al socaire de las circunstancias más epidérmicas. Hay una inflación de aventurerismo político en esta época del calamar, en la que todo se convierte en tinta.
Este libro aborda el arduo y complejo tema de la globalización: su polivalencia, su ambigüedad y sus dimensiones, abriendo el horizonte a las respuestas políticas que se derivan de ella. Esto plantea una doble pregunta: ¿qué es la globalización? y ¿cómo configurarla políticamente? Confundir globalismo con globalización es temerario y arriesgado.
Este ensayo esboza las tendencias críticas, experiencias y controversias existentes sobre el tema. Las cuestiones de fondo que surgieron hace décadas siguen siendo las mismas: la pérdida de soberanía del Estado nacional, el debate sobre las consecuencias de la globalización o el surgimiento de una visión cosmopolita en la sociedad civil transnacional.
Una serie de cuestiones que el libro del profesor Beck ayuda a esclarecer con un estilo ameno no exento de rigor. Me permito recordar que el libro fue escrito en 1997, antes de la debacle social y económica que padecemos.
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias