Este tema recurrente siempre es importante definirlo en sus nuevos esquemas "multipolar en lo económico, bipolar en lo social y unipolar en lo militar", para comprender la realidad de la política internacional.
debe llevar un planteamiento que aborde el nuevo orden internacional. Este tema recurrente siempre es importante definirlo en sus nuevos esquemas "multipolar en lo económico, bipolar en lo social y unipolar en lo militar".
La multipolaridad económica ha permitido el ingreso al escenario del mundo financiero internacional, de nuevos actores que aportan conceptos diferentes e inéditos, ya que el mismo estuvo configurado por opiniones mercantilistas de tipo consensuales: considerando que el anglosajón privilegia el individualismo, el alemán conserva sus matices proteccionistas y el japonés es solidario y dirigista.
Pero, al interior de estos grandes actores y sus lógicos megabloques se suscitan contradicciones como las que se da entre las potencias económicas del norte, que se disputan los mismos mercados, problemas de relación creando nuevas rivalidades que sustituyen a las anteriores. Ya en su oportunidad Mihail Gorbachov manifestó que "Europa es la casa común", reedición de los conceptos de la doctrina Monroe por ahora en el marco europeo: Europa para los europeos.
Cuando a estos esquemas está la transnacionalización de la economía, con sus más imaginativas fórmulas como el joint venture y el franchising, con sus respectivos desafíos de corte delincuencial. Dándole a los conceptos económicospenales, importante ingrediente en el Orden Interno, una dimensión diferente.
Ejemplo ilustrativo de este ámbito económico es la difícil identificación de algunas empresas cuya bandera no está lo suficientemente clarificada, por lo que la responsabilidad de sus acciones, en muchas oportunidades no la puede asumir ningún país. El caso del BCCI es paradigmático al respecto. Se inició como un negocio familiar en un territorio que había pertenecido a la India. Posteriormente, con administración paquistaní, manejo petrodólares y recursos de políticos del Tercer Mundo. Ubicó sus sedes internacionales, con gran sentido de la ubicuidad, en Lichtenstein y Gran Caimán y se ramificó en 80 países. La investigación de lo que fue el más grande fraude bancario en el mundo, ha sido sumamente dificultoso por las consideraciones de su globalización.
La bipolaridad ha cambiado de rumbo y el enfrentamiento de Este Oeste ahora es de Norte Sur. Hay un Norte fuerte, mullido, cómodo y de sofisticada tecnología, en el que siete de sus países manejan el 75% de la economía mundial. El Sur, por su lado, débil, asimétrico y con frágiles mecanismos de negociación, se ha venido instalando sutilmente en los Estados desarrollados por la vía de la migración.
Esta penetración es percibida por el Norte como una amenaza a su propia estabilidad y a sus mecanismos de Orden Interno. Es decir, reproduce el escenario de un nuevo imperio que se defiende de los nuevos bárbaros.
La unipolaridad militar ejercida por los Estados Unidos de Norteamérica y sin el contrapeso de la ex Unión Soviética, configura un nuevo tipo de relaciones internacionales.
En los inicios de la actual administración Clinton, se consideró que el manejo de su política internacional tenía muchos flancos débiles que la vulneraban como potencia. El actual liderazgo norteamericano tiene un nuevo estilo y unas nuevas prioridades, dentro de un marco de coaliciones con otros Estados, que permite asegurar tanto los intereses comunes como los propios.
Gran parte de la direccionalidad de la política internacional norteamericana, ahora sin el ingrediente ideológico de la guerra fría, depende de los mandos de la opinión pública interna, que está condicionada por el quehacer político domésticos y sus desafíos en el Orden Interno.
En este esquema es importante tener en cuenta los mecanismos de formulación de la política exterior norteamericana y el complejo tejido para su instrumentalización.
La Constitución norteamericana otorga un rol preponderante a la Presidencia como al Congreso, colocándolos a ambos en una suerte de "tensión dinámica". Ambos compiten y cooperan a la vez, tanto para el Orden Interno como para el Orden Internacional, a través del sistema "checks and balances". El Presidente, por ejemplo, puede celebrar tratados con la aprobación del Senado, además de los acuerdos ejecutivos a sola firma, pero es el poderoso Congreso el que en definitiva norma el comercio con otros países.
Por esa razón puede afirmarse que Estados Unidos produce su política exterior pasando por un denso tejido de agencias burocráticas estatales, diversas instancias del Congreso. Además por la presión ejercida por los "Groups of Interest" y la Prensa.
Este nuevo Orden Internacional se inauguró, además de los acontecimientos políticos conocidos como la guerra del Golfo Pérsico, desestructuración de la Unión Soviética, derrumbe del Muro de Berlín, autonominación de algunos Estados europeos, cuando el gran planificador de la política norteamericana George Kennan, expresó ante el Senado de su país que "cualesquiera que haya sido las razones que hayamos tenido alguna vez para considerar a la Unión Soviética como el principal oponente militar, no solo posible sino probable, el tiempo para ese tipo de consideración ha pasado. Los intereses no están no están tan seriamente en conflicto con los nuestros para justificar la idea de que considerables diferencias entre nuestros países, no pueden ser resueltas por las vías normales de la negociación y el acomodo recíproco".
Lo cierto es que a pesar de esta nueva configuración mundial, América Latina todavía se encuentra relegada en el nuevo Orden Internacional. A la aplicación de corrientes neoliberales en los esquemas económicos, han surgido alarmantes signos de pauperización a sus ya tradicionales problemas de miserias. A este cuadro se añade el terrorismo y la subversión, fuerte y profundamente relacionados con el narcotráfico. Sin embargo por las corrientes integradoras, las medidas de confianza y el acercamiento de las poblaciones y sus respectivas fuerzas armadas, han disipado las percepciones de amenaza, históricamente se tuvieron en esta región.
La postguerra fría, que ha tomado por sorpresa al área sudamericana, presenta algunas inquietudes muy alarmantes y una de las principales es la conceptualización que nuestra región tiene de la seguridad. Estos están cifrados en sus objetivos propios y en sus aspiraciones regionales, en sus necesidades básicas y en sus sistemas de valores, así como en la necesidad de definir concretamente las amenazas. A pesar de que actualmente se hable de "seguridad compartida", se entiende que la misma no siempre es complementaria de otros actores regionales, como Estados Unidos y las naciones europeas.
Estos elementos configuran una nueva topografía política, lo que nos obliga a los Estados regionales a considerar un nuevo marco estratégico singular: