Fue durante el Renacimiento, en el Siglo XV, que se empezó a utilizar el "buen comportamiento social" en Francia. Durante este proceso, empiezan a aparecer los finos manteles, las vajillas de porcelana fina, los cubiertos de oro y plata, la cristalería, etc. Además, se establece el uso de horarios para las comidas, un orden para los invitados al sentarse a la mesa, un orden para la presentación de los platos, etc.
Sin embargo, estas reglas eran aplicables únicamente para una reducida clase privilegiada, que vivían en grandes mansiones, con una gran cantidad de esclavos y criados que hacían posible cumplir las más estrictas reglas de etiqueta. Para el resto de las personas humildes, esto era solo una fantasía.
La Revolución Industrial, que inició a finales del siglo XVIII, ya asentaba sus bases en el Silgo XX. Con las Guerras Mundiales y la Revolución Comunista, el continente Americano irrumpió en la Europa milenaria, provocando el establecimiento de un nuevo orden social.
La masificación de la producción desplazó el trabajo manual y artesanal y el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo cambió la rutina familiar. Se redujeron los espacios en el hogar al establecerse los edificios por apartamentos, se redujo también la cantidad y tamaño de los muebles. El acceso al conocimiento de una numerosa clase media y la escasez de mano de obra doméstica democratizaron la etiqueta y el protocolo. Eso no quiere decir que algunas reglas importantes hayan dejado de cumplirse. Una minoría de nobles y aristócratas mantiene en uso estas reglas aunque han tenido que aceptar algunos cambios, por la transculturización de las sociedades y la globalización.
Los cambios que tímidamente se venían realizando desde finales del siglo pasado y principios de este, se desplomaron de golpe en los años sesenta. Las faldas subieron hasta la exageración, aparecieron los hippies, el "no me importa" y el romper con las reglas establecidas a toda costa. Si a esto agregamos los restaurantes populares, los de comida rápida, los nuevos compromisos sociales y laborales, tenemos que cambiaron todas las reglas.
Sin embargo, aun hay oportunidades en las que debemos participar de recepciones o reuniones de alta categoría, que nos exigen los conocimientos básicos de etiqueta, el saber servirnos, tomar los cubiertos, etc. Así como reglas de cortesía en la mesa que pueden hacernos pasar un momento de pena si no las atendemos.
Las reglas de etiqueta son ciertas actitudes que se deben llevar a cabo por respeto. Actualmente, las reglas de etiqueta son una combinación de las reglas francesas y las americanas.