19 Oct, 2009 - 09:28:17
Los ancianos presentan un mayor riesgo ante las consecuencias nocivas del tabaco. El abandono de este hábito por parte de las personas mayores no sólo aumenta su esperanza de vida, sino que reduce su dependencia tanto física como psíquica.
El anciano, por las características inherentes al propio envejecimiento (cambios fisiológicos, presencia de algunas enfermedades, fragilidad etc.) presenta un mayor riesgo de enfermar por el tabaco y un mayor riesgo a morir por las enfermedades que este provoca o agrava y las complicaciones que produce.
De la mortalidad atribuible al tabaco, tres cuartas partes son debidas a cuatro enfermedades: cáncer de pulmón, EPOC, cardiopatía isquémica y enfermedad cardiovascular, además de otras enfermedades como la tuberculosis y la depresión.
Todas ellas tienen una gran prevalencia en el anciano, e incluso es en este grupo de edad dónde se van a diagnosticar o comienzan a identificarse como enfermedades agudas o bien como empeoramientos de enfermedades crónicas ya conocidas, pero ahora con limitaciones funcionales, haciéndoles dependientes de una segunda persona.
Fumar potencia la mayor causa de ceguera en ancianos. El mayor estudio británico realizado hasta ahora sobre tabaco y ceguera en ancianos ha demostrado que el consumo de cigarrillos duplica el riesgo de degeneración macular.
Esta enfermedad es la primera causa de déficit visual en las personas mayores de los países industrializados y constituye un problema muy frecuente en esta población.
Los investigadores se centraron en sujetos mayores de 75 años con algún problema de agudeza visual. Una vez controlada la posible interferencia de los resultados por otros factores, se observó que los consumidores de tabaco tenían algo más del doble de probabilidades de padecer degeneración macular.
Los ex fumadores presentaron más riesgo que la población sin este hábito tóxico. Sólo en sujetos que abandonaron los cigarrillos hace más de 20 años se llega a igualar el riesgo con los no fumadores .La degeneración macular es una enfermedad que afecta a una zona de la retina llamada mácula. Es justo en esta zona donde se acumula la mayor cantidad de receptores visuales por lo que cualquier lesión a este nivel provoca grandes pérdidas de visión. En concreto se desarrolla un tipo de ceguera denominada "central" en la que el paciente es incapaz de ver el centro de una imagen.
Ante todos estos datos parece lógico pensar que la solución es fácil: abandonar el tabaco. Pero esto habitualmente no se realiza de un día para otro; suele ser un proceso más largo por el que va pasando el fumador a lo largo de varios años antes de que realice el intento definitivo de abandono de sus cigarrillos.
En estos intentos fallidos influyen otros aspectos como los enormes intereses económicos de las tabaqueras, la adicción que produce la nicotina entre sus consumidores, la recaudación de impuestos y la escasa sensibilización política ante este problema.
Pero sobre todo, en la vejez influyen aspectos socioculturales adquiridos durante toda la vida y profundamente arraigados en la persona, que siguen perdurando muchas veces por el pensamiento erróneo de la sociedad e incluso del personal sanitario que dice "a esta edad, ¿para qué sirve quitárselo? Mejor dejarle tranquilo y que el tiempo que tenga que vivir que lo viva feliz"
Dado que los pacientes mayores visitan al médico o algún marco sanitario varias veces al año y en un porcentaje mayor al del resto de la población, los médicos y los profesionales sanitarios constituyen piezas fundamentales para que el anciano deje el tabaco. Así, debe proporcionarse y hacerse accesible un tratamiento para dejar de fumar a todos los fumadores en todas sus visitas a la consulta.
Cobra clara relevancia en este caso, el papel claro, inequívoco y serio de los profesionales de salud (enfermería, médicos etc.), en proporcionar información adecuada sobre el tabaco a sus pacientes y, al mismo tiempo, si éstos son fumadores, tomar un papel activo en su decisión de dejar de fumar y animar a que se respeten los espacios en los que está prohibida esta práctica.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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