El agotamiento mental y físico es frecuente en personas sedentarias
Por: Francisco Galindo

A veces nos sentimos débiles, aunque creamos que estamos bien alimentados, y en otras ocasiones nos duele todo, especialmente si acabamos de pasar por una enfermedad. El motivo común suele ser que nuestros músculos están deshidratados y carecen de minerales a causa de un episodio de fatiga muscular.
El agotamiento mental y físico es frecuente en personas sedentarias, afectadas por cierta monotonía en su trabajo. Y a menudo, lo que nos falta es, simplemente, agua y minerales, por lo que una buena hidratación y dieta equilibrada son fundamentales para conseguir el aporte completo de los nutrientes necesarios para que desaparezca el problema.
No obstante, son muchas y frecuentes las situaciones que provocan un déficit de los minerales indispensables para ese equilibrio neuromuscular: una alimentación inadecuada, estrés, cansancio psíquico, un sobreesfuerzo físico o la aparición de enfermedades de tipo reumático o neuromuscular.
De acuerdo con un artículo de la revista Nature, la causa del agotamiento excesivo y la fatiga, incluso después del esfuerzo más ligero, en personas con enfermedades neuromusculares, como la distrofia de Duchenne, es la carencia de una molécula en la membrana celular de los músculos.
Por tal razón, un equipo de investigadores de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, explicó en la ya citada publicación que la falta de la molécula “óxido nítrico sintasa neuronal” (nNOS, en su formulación química) causa la fatiga muscular en esos pacientes, pero en los músculos sanos ensancha los vasos sanguíneos para que se recuperen más rápidamente del ejercicio físico.
El sobreesfuerzo físico, sobre todo en el caso de los deportistas, debe compensarse con hidratración y minerales.
Este déficit neuromuscular suele producirse también en períodos posteriores a una inactividad física casi total. Por ejemplo, después de permanecer en cama durante unos días por las razones que sean. Y cuando nuestros
músculos tienen sed de minerales, lo manifiestan en forma de molestias, más o menos intensas, dependiendo de la situación.
Lo adecuado para las personas aquejadas de fatiga muscular sería intercalar, durante la jornada, pequeñas pausas en los que puedan realizarse suaves estiramientos de la musculatura que, aunque sencillos, ayudan a liberar tensiones. Sin embargo, la realidad es utópica y a la mayoría de los afectados les cuesta mover el cuerpo y se resignan al estado de postración.
Punto de vista
Según la Sociedad Española de Traumatología del Deporte, las personas que no practican ningún deporte ni hacen ejercicio físico tienen tendencia a presentar flacidez, se sienten pesadas y eso las hace a menudo sentirse incapaces de realizar determinadas tareas cotidianas.
Dichas personas deberían tener en cuenta que la actividad física es beneficiosa para prevenir la aparición de determinadas enfermedades crónicas muy propias de nuestro tiempo. Tal es el caso de la hipertensión, la diabetes y la arterioesclerosis, entre otras.
Téngalo en cuenta
El sobreesfuerzo físico que representa el inicio de un programa de actividad física regular para una persona que no está acostumbrada a ello debe tenerse en cuenta, nutricionalmente pues si aumentamos nuestro nivel de actividad se incrementa el consumo de nutrientes que tendríamos que reponer de manera adecuada mediante una alimentación variada y equilibrada para conseguir el equilibrio óptimos de todos los minerales que el organismo
necesita.
Un masaje fisioterapéutico alivia transitoriamente. Lo importante es tener disciplina y hacer diariamente ejercicios de estiramientos.
Sanos consejos
Para las personas que se sienten incapaces de afrontar diariamente ejercicios de estiramientos, existen opciones más sencillas, como utilizar zapatos cómodos y de tacón bajo, cambiar de posición si tenemos que estar mucho rato de pie, evitar doblar la espalda o adquirir posturas forzadas, organizar las tareas de forma que podamos alternar diferentes posturas y otras.
Es bueno saberlo
a energía favorita de nuestros músculos es la brindada por los hidratos de carbono, más conocidos como azúcares. Los músculos obtienen este azúcar de la sangre o de sus propias reservas en forma de glucógeno. Los más populares son la glucosa y la fructosa.
Fuente: dca.gob.gt