14 Sep, 2009 - 18:04:25
Tomar la resolución de comenzar a hacer ejercicios es muy fácil, lo verdaderamente difícil es seguir practicándolos por un largo período de tiempo. El secreto radica no sólo en tener una fuerza de voluntad inquebrantable, sino en hallar la manera inteligente y sensata para poder lograr un cambio real.
Se debe empezar poco a poco a hacer ejercicio. Uno de los errores más comunes es comenzar un régimen de ejercicios con demasiada ansiedad y de forma muy precipitada, lo que a la larga hace que se avance poco. A menudo, no es sino hasta el día siguiente que uno se da cuenta de que exageró la actividad física, lo cual provoca dolores, rigidez e inflamación, aspectos que pueden desmotivar al más entusiasta. Es mejor ir avanzando con lentitud que tratar de hacerlo con tanto impulso que en seguida hay que cesar los ejercicios a causa de los fuertes dolores que pueden ocasionar.
Es necesario planear con anticipación lo que se va a hacer. Los que saben hacer ejercicios con seriedad saben exactamente cuándo hacer una actividad y no simplemente esperar que ocurra por sí sola. Planifican y organizan sus horarios de trabajo y sus labores domésticas, hasta hallar el momento ideal para practicar ejercicios y no distraerse en otras cosas. Da lo mismo que se escoja practicarlos antes de empezar la jornada laboral, durante un receso disponible o en horas de la tarde. Lo que debe hacerse es aprender a controlar el comportamiento tan bien como se controla el tiempo.
El tiempo recomendado por expertos es de 30 minutos diarios, para personas que tengan vidas muy ocupadas. Por ejemplo, dos caminatas rápidas de 15 minutos cada una todos los días. O bien, aprovechar algunos minutos subiendo gradas o realizando otras actividades que sirvan para darle movimiento al cuerpo.
El ejercicio debe ajustarse al estilo de vida y a la realidad que lo rodea. Debe sacarse provecho a algunos factores favorables, como tener un gimnasio cerca de la casa u oficina, o un campo deportivo en el barrio donde se vive. Igualmente, preguntarnos con detenimiento si preferimos practicar ejercicios en la calma de la soledad o en el contagioso bullicio de hacerlo en grupo.
Si le gusta más la soledad, caminar o montar bicicleta son buenas opciones, así como también patinar o levantar pesas en el gimnasio. Si por el contrario, le gusta estar acompañado y estar bajo techo, podría optar por montar una bicicleta estacionaria, participar en clases de aeróbicos o matricularse en algún club deportivo que le llame la atención.
Lo importante es hacer del ejercicio una parte fundamental de la vida. Perseverar en la práctica de esta actividad trae grandes beneficios para la salud y se debe seleccionar el tipo de ejercicio que sea más adecuado a los gustos y posibilidades de cada persona.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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