Los miembros de las Naciones Unidas denunciaron hoy la utilización del hambre como arma de guerra en Africa, continente donde es causa y efecto de muchos conflictos.
En una sesión dedicada al hambre como amenaza a la paz y la seguridad, los miembros del Consejo de Seguridad se mostraron de acuerdo con el director del Programa Mundial de Alimentos, James Morris, en lo que respecta al peligro que representa el hambre para la estabilidad de los países.
Pero también destacaron los esfuerzos de ayuda que se efectúan y estimaron que los primeros responsables de la situación son los propios gobiernos africanos.
Zimbabue, en concreto, fue apuntado con el dedo por el embajador británico, Emyr Jones Parry, como un ejemplo de crisis humanitaria causada no por fenómenos naturales, sino por "las malas políticas y un mal gobierno".
"Las comunidades pobres -dijo- han sido devastadas, no sólo por la baja producción de alimentos sino también por el continuo colapso económico que ha socavado su capacidad de comprar comida y otros bienes", a lo que se suma el desalojo masivo de miles de personas.
La representante de Estados Unidos, Anne Patterson, dijo que su país sigue dispuesto a ayudar a Zimbabue con asistencia alimentaria, pero "se opone firmemente a las políticas del gobierno que están empeorando el problema".
Patterson instó al gobierno zimbabuense a que entable un diálogo con la oposición y la sociedad civil, y ponga fin al continuo declive económico, que consideró "auto infligido" y que afecta al comercio, las inversiones y la seguridad alimentaria en todo el sur del continente.
Morris informó de que el número de personas que necesitarán ayuda alimentaria en Africa ha pasado de los 3,5 millones de principios de año a 8,3 millones debido a la sequía en algunas áreas.
Sólo en Zimbabue están en peligro 4 millones de personas, dijo para recordar los estragos que causa el sida, que ha hecho disminuir la esperanza de vida en veinte años en muchos países africanos.
En muchos lugares de Africa, la prevalencia del hambre es "un barómetro exacto del nivel de estabilidad" sin importar si ésta es causada por un conflicto civil, por una sequía, por el sida, por un mal gobierno o la combinación de varios de esos factores, dijo.
Para Morris, "la mayor crisis humanitaria que afrontamos hoy no está en Darfur (Sudán), Afganistán o Corea del Norte; está en la desintegración gradual de las estructuras sociales en el sur de Africa, donde el hambre desempeña un papel crítico".
En la zona central de Africa, donde la guerra en la República Democrática del Congo ha afectado a toda la región, la malnutrición creció del 53 por ciento de 1995 al 70 por ciento actual.
El hambre crónica en zonas rurales de Africa socava la inestabilidad política y la seguridad, e incita a la población a huir hacia las ciudades, a donde está llegando un creciente número de huérfanos, víctimas del sida, sin medios económicos, que contribuyen a menudo a la desintegración social y el crimen.
"Los niños hambrientos son reclutados mucho más fácilmente como niños soldados en lugares como el norte de Uganda", señaló Morris, quien también subrayó que los gobiernos africanos y los donantes han descuidado la inversión en la agricultura, lo que agrava el problema de la pobreza.
Los fondos de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para agricultura han bajado del 12 por ciento de principios de los años 1980 al 4 por ciento actual, pese a que en países como Uganda o Kenia, el 80 por ciento de los pobres viven en zonas rurales.
Y en un momento en que la AOD está en aumento, la ayuda alimentaria ha bajado más de 1,8 millones de toneladas métricas respecto al año pasado, excluido Irak, mientras que el número de personas que sufren hambre ha crecido de 790 millones de los años 1990 a 852 millones, subrayo.
Fuente: salud.com