19 Oct, 2007 - 16:12:00Las drogas psiquiátricas recetadas a los niños mal diagnosticados con el llamado Déficit Atencional (DA) han envenenado a seis millones de infantes en los Estados Unidos donde el negocio de la producción, distribución y venta de este tipo de fármacos alcanza la astronómica suma de $ 27 mil millones anuales en ventas.
El consumo de este tipo de medicamentos ha provocado un daño irreparable en las escuelas y colegios donde cualquier conducta del pequeño es tachada, sin mayores análisis científicos rigurosos; como una manifestación inequívoca del DA.
Los padres, con la mejor de las intenciones para mejorar el rendimiento académico de los niños, comenten el error de confiar ciegamente en consejos de terapeutas que encuentran muy fácil etiquetar a los jóvenes en el cuadro sintomático del DA y; de ahí a las píldoras, el paso es casi inmediato.
Sin embargo, es bueno lanzar un cuestionamiento a quienes son proclives a recetar pastillas, como decían los abuelos, a tontas y a locas, pero ¿Qué tienen que ver estas drogas con la educación? ¿Qué tipo de drogas ingieren nuestros pequeños? ¿Durante cuánto tiempo es necesario tomarlas? Y; en última instancia ¿Esa es la forma más adecuada para elevar el rendimiento académico en las escuelas y colegios?
En el año 2002 el periódico Boston Globe publicó un desgarrador testimonio de una joven estudiante de 15 años que dejó muy mal parado a los expertos en DA: Me recetaron esta píldora a los 13 años. Inicialmente tomaba una dosis diaria y después conseguía en el mercado negro (baños y corredores) más pastillas y las use como estimulantes, no solamente tomándolas, sino pulverizándolas e inhalándolas por la nariz. Hoy asisto a un programa de tratamiento de drogas para adolescentes.
Según el Physicians Desk Reference (Guía Práctica del Médico) la droga más usada contra el LD produce un incremento en el ritmo cardiaco y la presión sanguínea. Además, el suicidio es una complicación de importancia relacionada con el síndrome de abstinencia de estos estimulantes del tipo anfetaminas (American Psichiatric Association,Washington D. C. 1987. p 136.).
Para colmo de males está demostrado que los niños consumidores usuales de esta clase de medicamentos no tienen mejor desempeño académico, reprueban cursos y abandonan los estudios con la misma frecuencia que aquellos pequeños quienes nunca tomaron píldoras.
En el caso de la Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos (CCHR, en inglés) en lugar de atiborrar al estudiante con pastillas recomendamos tecnologías de estudio funcionales, involucrar a los padres en el proceso educativo y brindar a los muchachos una dieta sana y lugares de esparcimiento.
Unas sencillas medidas de este tipo podrían salvar a miles de jóvenes de caer en las garras de la industria del negocio psiquiátrico que tanto daño ha causado en miles de hogares de todo el mundo.
Autor: Adrián Cubero Campos
Presidente Comisión de
Ciudadanos por los Derechos Humanos,
Capítulo Costa Rica.
Cédula 2-319-171.
Teléfonos 4408178, 3721860, 8156476.
Fuente: Luis Castrillo M. / Servicios Periodísticos Globales (SPG) S. A.
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