Las teorías tradicionales dan por sentado que los recuerdos de una persona se fundamentan en la reconstrucción del suceso, particularmente cuando ha transcurrido un intervalo de tiempo, ya sea de días, semanas o meses.
De acuerdo con la hipótesis de Chuck Brainerd y Valerie Reyna, profesores de desarrollo humano de la Universidad de Cornell, los seres humanos guardamos dos tipos de registros, los recuerdos de lo que sucedió en realidad y los datos de la experiencia que se basan en el entendimiento de una persona acerca de un hecho o lo que significó para ella.
Los datos de experiencia propician estímulos de recuerdos falsos, ya que guardan impresiones acerca de lo que un hecho representó para la persona, lo cual no puede coincidir con el suceso acaecido en la realidad.
En el estudio de los catedráticos se destaca, además, que los llamados recuerdos falsos pueden ser identificados como tal cuando se comprueban que no son verdaderos al tenerse información basada en aspectos incuestionables.
En el estudio titulado “La ciencia de los recuerdos falsos”, se asegura que cuando los registros de experiencia son especialmente fuertes, pueden ocasionar recuerdos fantasma, es decir, recuerdos ilusorios y vívidos de hechos que nunca sucedieron.
Fuente: dca.gob.gt