14 Oct, 2009 - 17:31:43
Los problemas capilares han aumentado considerablemente en las mujeres y no precisamente en edades avanzadas. La incorporación de la mujer al trabajo, que le ha llevado a un ritmo de vida estresante en muchos casos, ha influido notablemente en el aumento de la alopecia femenina.
Las causas pueden ser diversas pero las más comunes son tres:
- Estrés. En los últimos años, muchos de los casos de mujeres con problemas de caída del cabello están directamente relacionados con el estrés. La alopecia más frecuente en la mujer es de tipo difuso, que afecta a todo el cuero cabelludo. En ocasiones, y en personas predispuestas, puede aparecer la llamada alopecia areata, que hace que el pelo se caiga repentinamente formando calvas pequeñas y redondas.
- Hormonas. El caso más típico de caída del cabello en la mujer tiene lugar durante el posparto y la menopausia, porque es justamente en esos períodos cuando el cuerpo femenino sufre más trastornos hormonales.
- Dieta. Las dietas bruscas, que carezcan de muchos de los nutrientes esenciales, pueden provocar alopecia. Para contrarrestar esta posibilidad, es aconsejable reforzar la dieta diaria con alimentos ricos en niacina, tiamina y vitamina B (presentes en la levadura de cerveza y en las proteínas animales).
- Otras causas: Llevar colas, moños o trenzas muy tirantes; usar gorros con frecuencia; la falta de hierro; los efectos secundarios de algunos tratamientos antidepresivos; la mezcla de tintes, que contienen óxido de plomo, con permanentes; o infecciones como la tiña son otras de las posibles causas de la caída del cabello.
Para prevenir la caída del cabello es imprescindible mantener una buena higiene, con lavados de dos a tres veces por semana si el pelo es graso, de una vez a la semana si es seco, y de una a dos si es normal.
No se debe exponer el cabello a factores medioambientales extremos ni cosméticos que lo dañen. Una nutrición equilibrada, con todas las vitaminas y minerales, contribuirá a mantener no sólo la salud de nuestro organismo en general, sino la de nuestro cabello.
Además, conviene dar masajes en la zona para estimular el riego sanguíneo y para que el pelo crezca más fuerte.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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