El 40% de las mujeres de más de 30 años presentan varices más o menos pronunciadas. La enfermedad venosa es muy frecuente y es un padecimiento que va en aumento de forma constante. Es una razón de más que para no olvidar que sus complicaciones pueden ser graves y que las molestias provocadas por ese trastorno van mucho más allá de un simple problema estético.
¿Por qué aparecen las varices? Recordemos brevemente los esquemas de biología. El sistema arterial, rojo, cargado de sangre pura, eclipsa la pobre red venosa, azulada, drenando la sangre sucia, impura. Seguramente la parte noble del sistema vascular es la arteria. No obstante, la vena no es sólo un simple tubo. Es más compleja y más elaborada que la arteria. La vena está dotada de un sistema de válvulas que impide que la sangre vuelva a bajar.
Mientras funciona bien, la sangre vuelve al corazón. Cuando el tamaño de la vena aumenta, las pequeñas válvulas ya no se juntan. La sangre se estanca entonces en la parte inferior del cuerpo y el resultado no se hace esperar: la vena se deforma, su diámetro aumenta y pierde elasticidad, lo cual quiere decir que pueden empezar a formarse varices.
Para evitar la formación de varices es necesario seguir ciertos consejos. Se debe tener mucho cuidado con los deportes que implican saltos bruscos (tenis, equitación, atletismo). No realizar esfuerzos que dificulten la respiración (levantar peso). Evitar fuentes de calor como la calefacción situada en el suelo que pueda incidir directamente sobre las piernas.
Es aconsejable luchar contra el sedentarismo. También practicar un deporte suave como la natación o la caminata. Sólo con el hecho de caminar, el dolor de las piernas se atenúa. En caso de varices, las venas se hacen menos visibles.
Para las personas que se desplazan sistemáticamente en automóvil por su trabajo, es importante tener una bicicleta estacionaria para beneficiarse con las ventajas del ejercicio. Pero lo mejor es evitar lo que es nocivo para el sistema venoso y practicar regularmente una actividad deportiva suave. Por ejemplo:
-Después de la ducha pasar un chorro de agua fría sobre las piernas desde el pie hacia el muslo.
-Caminar por la orilla del mar sumergiendo los pies en el agua.
-Tomar baños templados.
-Llevar medias compresivas según la prescripción del médico.
-Utilizar cremas hidratantes pues una piel reseca es más propensa a tener eczemas, varices y úlceras.
-Alzar las piernas en la cama colocando almohadas debajo del colchón.
En general la enfermedad venosa no se diagnostica a tiempo. Mucha gente se queja de pesadez en las piernas sin presentar varices. En muchos casos no se les da la debida importancia pensando que este estado pasará solo. Es falso, la enfermedad existe mucho antes de que el síndrome doloroso se manifieste y las varices sólo aparecen cuando el mal ya está muy avanzado. Hay que modificar la higiene de vida y tomar las precauciones necesarias.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com