En la neumonía infantil el órgano más comprometido suele ser el pulmón, y afecta a toda la zona que lo envuelve dificultando claramente la respiración de los niños pequeños.
Los síntomas de la neumonía suelen aparecer por lo general luego de estados catarrales o una gripe, que seguramente es la responsable de la bacteria o el virus que se haya instalado en los pulmones, y afecte el correcto accionar de sus células. Según el tipo de virus que se haya alojado irán apareciendo diferentes síntomas, como altas temperaturas, y en algunos casos, el niño se torne de color azul, que es un signo importantísimo para determinar que no está recibiendo la cantidad de oxíigeno necesaria.
La mayor parte de las veces las neumonías son provocadas por bacterias y es por eso que deben tratarse de inmediato con antibióticos, sabemos que antes del descubrimiento de los mismos la tasa de mortalidad infantil por esta enfermedad era mucho más elevada, al igual que por casos de pulmonía como se solía llamar anteriormente.
Las consecuencias de la neumonía generadas por virus respiratorios son por lo general menos intensas que las otras, pero cada vez son más contagiosas, por lo que siempre se hace necesario la consulta con su pediatra, para un correcto diagnóstico.
Fuente: saluddiaria.com/ Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com