01 Oct, 2009 - 21:14:15
La salud y el buen estado de nuestros órganos, depende en gran parte de la alimentación. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y refleja sin tapujos la carencia de vitaminas, proteínas o minerales. Para mantenerla en forma y prevenirla de su envejecimiento prematuro debemos optar por una dieta equilibrada donde abunden las frutas y verduras así como las proteínas y grasas esenciales. Fundamentalmente nuestra dieta debe responder a tres pilares básicos:
- Hidratación. Debemos tomar un aporte de líquidos suficiente para mantenerla correctamente hidratada (entre litro y medio y dos litros diarios). La ingesta debe ser frecuente a lo largo de todo el día para evitar la deshidratación, tan perjudicial para todos los órganos y, en especial, para la piel. El estrés, la exposición al sol, las altas temperaturas, el ejercicio o la sudoración excesiva pueden aumentar los requerimientos de líquido.
- Nutrición de la piel, para lo cual debemos tomar alimentos ricos en vitaminas y ácidos grasos esenciales. Las primeras las encontraremos en las frutas, verduras y algunos cereales y los segundos están, sobre todo, en los pescados azules (atún, sardinas, salmón, pez espada…) y, en general, en alimentos ricos en omega 3.
- Eliminación correcta de toxinas. En esta acción juega un papel imprescindible el correcto funcionamiento de nuestro intestino, tanto para deshacerse de los restos innecesarios como para absorber correctamente los nutrientes elementales. Debemos evitar el estreñimiento con alimentos como los kiwis, las ciruelas pasas y los cereales integrales. Todos ellos tienen propiedades depurativas que eliminan las impurezas de nuestro cuerpo y de nuestra piel. Una dieta equilibrada es la mejor garantía para mantener la piel sana y bonita. Combinar unos nutrientes con otros para aportar variedad a la alimentación es la regla de oro para una nutrición adecuada.
- Fruta. La fruta es imprescindible. Aporta vitamina C, vitamina A, fibra, diferentes minerales y distintos antioxidantes. Para que mantenga sus propiedades es importante que se opte por fruta muy fresca y que se almacene en casa el menor tiempo posible. Es de los pocos alimentos que garantiza un aporte de vitamina C importante porque no necesita de cocción y otra manipulación. La ingesta adecuada de fruta es fundamental para mantener el buen aspecto de la piel porque la vitamina C es básica para la síntesis de colágeno y para el buen mantenimiento de la piel.
- Verdura y hortalizas. Son la mejor fuente de fibra, vitaminas, antioxidantes y minerales, además, aportan pocas calorías. El ácido fólico, muy abundante en las verduras es fundamental para la piel.
La alimentación puede adaptarse a las necesidades de cada tipo de piel (seca, mixta, grasa, normal o sensible) para que luzca más sana y luminosa. La doctora Raquel Moreno, especialista en nutrición, aconseja unos determinados alimentos para cada tipo de piel: Las pieles secas se caracterizan por ser muy apagadas, tristes y con falta de vida. Para mejora su luminosidad y tono deben potenciar principalmente la hidratación y nutrición de la misma, por lo que tendrán que aumentar la cantidad de líquidos diarios ingeridos, y de vitaminas antioxidantes. Su recomendación es que aumenten el consumo de zumos de frutas o sopas frías de verduras, como el gazpacho.
Las pieles grasas deben evitar el consumo de alimentos como los embutidos, el chocolate los dulces, etc. Y aumentar el consumo de los alimentos con fibra (panes integrales, cereales, frutas, etc.), así como los que aumenten la diuresis (piña, espárragos, alcachofa, etc.) con el fin de mejorar la eliminación de toxinas.
Las pieles mixtas y normales deberían seguir las reglas básicas para lucir una piel saludable: eliminar de la dieta aquellos agentes que perjudican claramente la piel (la nicotina, la cafeína o el alcohol) por ser factores que aumentan la producción de radicales libres y como consecuencia el envejecimiento. Y, por supuesto, aumentar como en los casos anteriores el consumo de vitaminas antioxidantes y ácidos grasos omega 3 y omega 6.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com
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