Los huevos son un alimento básico para las personas. Están cubiertos por una cáscara la cual los protege y en su interior están compuestos por proteínas y lípidos (la clara y la yema). Los huevos más consumidos son los de gallina; luego le siguen los de pato, oca, codorniz y avestruz.
El color y la magnitud de los huevos de gallina varía según el tamaño y variedad de la gallina ponedora.
Con respecto a la yema, ésta aporta la tercera parte del peso total del huevo. Otorga nutrientes, calorías, vitamina A, la tiamina y hierro necesarios para la nutrición del pollo que se desarrolle dentro de él. Los huevos de pato poseen una yema de color naranja profundo debido a un pigmento que hay en insectos acuáticos y crustáceos de los que se alimenta.
La clara aporta las dos terceras partes del peso total del huevo, es de contextura casi transparente, siendo el 90% de su composición agua y el 10% restante compuesta de proteína, minerales, materia grasa, vitaminas y glucosa.
Los huevos pueden consumirse solos y en preparaciones. Su consumo es conveniente en mujeres embarazadas ya que contribuyen al desarrollo del sistema nervioso en el feto gracias a una sustancia llamada colina. En las dietas para adelgazar es un gran aliado ya que provoca saciedad ayudando a disminuir el consumo de comidas.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com