Pocas plantas pueden ofrecernos tantas propiedades como el aloe Vera. Sus innumerables beneficios físicos y nutricionales y sus múltiples aplicaciones preventivas y curativas, lo convierten en elemento base de recetas, preparados terapéuticos y productos cosméticos
Etimológicamente la palabra aloe proviene del vocablo hebreo alloeh y significa “sustancia amarga y brillante”, mientras que la palabra vera tiene su origen en latín y quiere decir “verdad”.
El uso del aloe es de los más antiguos en fitoterapia –aplicación de las plantas con fines terapéuticos-. Se conoce desde el tiempo de los antiguos egipcios, como ha quedado reflejado en jeroglíficos y papiros. Sus sacerdotes y alquimistas utilizaban aloe para preparar pócimas medicinales, e incluso era empleado para embalsamar momias.
Esta cultura, que puede considerarse foco principal de la medicina clásica, conocía muy bien todas sus propiedades curativas y diferentes aplicaciones.
Poco a poco el uso aloe vera se fue extendiendo a todas las cultura, sobre todo, en las zonas donde se cultivaba la planta.
El aloe vera es una planta que tiene el poder de regenerar sus propias hojas para mantener su vitalidad, y es esta misma fórmula la que nos permite a nosotros obtener grandes beneficios curativos y nutricionales de ella.
Las propiedades curativas del aloe vera son las siguientes:
- Refuerza el sistema inmunitario porque contiene acemanano que es un polisacárido que actúa como un potente estimulador de glóbulos blancos que destruye las bacterias.
- Es cicatrizante, tiene una gran capacidad para regenerar las células. Es eficaz en toda clase de heridas ya sean externas (en la piel) o internas (por ejemplo, úlceras estomacales).
- Antiinflamatorio. La planta contiene ácido acetilsalicílico que contribuye en gran medida a reducir el dolor y la inflamación que provocan los procesos reumatoides o artríticos, las tendinitis y las contusiones.
- Rejuvenecedor. El aloe aumenta la producción de las células fibroplásticas que se encuentran en la dermis y que son las responsables de la formación de colágeno, además aporta proteínas que mantienen la piel tersa y flexible. Con la aceleración de la formación de colágeno se atenúan las arrugas existentes y se reduce la aparición de otras nuevas.
- Coagulante. Contiene calcio, potasio y celulosa y provoca en las lesiones la formación de una red de fibras que aseguran las plaquetas de la sangre, ayudando a la coagulación y cicatrización.
El aloe contiene más de 80 componentes nutricionales: minerales, aminoácidos y vitaminas, razón por la que se le otorga un importante papel como suplemento nutricional al que se puede recurrir en estados carenciales, o simplemente como preventivo.
El gel de aloe puede utilizarse en la preparación de jugos, zumos o infusiones. Con poca cantidad pueden observarse magníficos resultados. Lo mejor para realizar nuestras recetas sin excedernos en la cantidad recomendada, es consultar con un especialista médico o farmacéutico para que nos asesore.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com