Por lo general las causas principales del dolor de cuello tienen un origen muscular y óseo, ya que sus delicados músculos se pueden sufrir contractura por diversos motivos, incluso hasta por problemas emocionales.
Cuando esta contractura se prolonga durante mucho tiempo da lugar a retracciones por lo tanto el músculo es como si se acortara y a su vez este mismo ejerce fuerza sobre los huesos, provocando el intenso dolor, y corriendo el riesgo que a tiempos muy prolongada se produzca artrosis en las articulaciones y las vértebras cervicales.
También este acortamiento de los músculos puede presionar sobre los discos intervertebrales lastimándolos y produciendo hernia discal, o en su defecto desviar la columna cervical . El dolor de cuello también puede producirse, por una mala postura, cuando inclinamos durante mucho tiempo la cabeza en una posición poco cómoda, exceso de estrés, ansiedad, no utilizar una almohada correcta al momento del descanso, espasmos musculares por movimientos exagerados (tortícolis) lesiones y traumatismos.
Para mejorar estos síntomas deberíamos considerar realizar actividad física al menos dos veces por semana, y caminar todos los días llevando la cabeza erguida y en posición de altura. Revisar las posturas que adoptamos en el trabajo y corregirlas por las adecuadas, evitando pasar muchas horas en sillas que no son anatómicas y que no le brinden el correcto apoyo a nuestra columna.
Además de respetar las horas de descanso utilizando colchones firmes y almohadas que no sean altas ni bajas. Cuidarnos de realizar movimientos muy bruscos, si trabaja en una computadora muchas horas, acomode correctamente a la altura de la vista el monitor, para evitar forzar la columna. Y recordar, ante la menor duda, consulte con su médico de confianza.
Fuente: saluddiaria.com / Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com