Por: Purificación León
En las rodillas se unen el fémur, la tibia y la rótula. Junto con estos tres huesos, el cartílago y los ligamentos forman parte de la estructura de la mayor articulación del esqueleto humano. Entre los problemas que con más frecuencia los afectan se encuentran los traumatismos, las lesiones y las enfermedades degenerativas.
La artrosis es la enfermedad degenerativa articular más frecuente. “Inicialmente afecta al cartílago, que es una especie de alfombra que tapiza los huesos para que se articulen entre sí. De manera progresiva produce alteraciones en huesos, tendones y ligamentos.
De este modo, da lugar al dolor, su principal síntoma, y más tarde causa limitación funcional de la rodilla, deformidad, crujidos articulares e, incluso, rigidez”, explica Manuel Castaño Sánchez, reumatólogo del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia y portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.

Para combatir esta afección, el especialista hace hincapié en dos pilares básicos: practicar ejercicio físico y evitar la obesidad. Asimismo, los fármacos constituyen un aspecto fundamental en el tratamiento de esta patología. “Analgésicos y antiinflamatorios controlan el dolor y los episodios de inflamación articular mientras que los condroprotectores evitan la degradación del cartílago”, señala.
No obstante, “en casos más avanzados, en los que existe un dolor severo y una limitación funcional importante, la cirugía puede mejorar la calidad de vida del paciente mediante la implantación de una prótesis de rodilla”, sostiene el reumatólogo.
Pese a que estas dos enfermedades tienen nombres similares, sus efectos no lo son. “El dolor propio de la artrosis se desencadena siempre con el movimiento y se alivia con el reposo.
El dolor de la artritis, sin embargo, presenta características inflamatorias por lo que es mucho mayor en reposo y mejora levemente con los movimiento de la rodilla. Las personas que sufren artritis, con el paso de los años, también pueden padecer artrosis debido a la degeneración de sus articulaciones”, afirma el doctor Castaño.
Téngalo presente
Las rodillas pueden verse afectadas por otras enfermedades como la artritis reumatoide, la espondiloartritis, la gota, etcétera. Pero, además de estas patologías de carácter crónico, las rodillas pueden resentirse debido a distintos tipos de lesiones.
Así, la sobrecarga de una parte de la articulación puede afectar al cartílago, que se adelgaza y podría llegar a desaparecer. Este hecho produciría dolor severo y limitación articular.
Sobre los ligamentos
Estas partes del cuerpo pueden sufrir distensiones, elongaciones y roturas, que podrían requerir un tratamiento quirúrgico. Por último, los tendones pueden inflamarse y originar una tendinitis. Esta afección causa un dolor importante y se puede cronificar (durar mucho tiempo) si no se trata de forma precoz (a tiempo).
Lo aconsejable
Practicar ejercicio físico de manera habitual potencia y fortalece la musculatura de la rodilla, sobre todo la extensora y en especial el cuádriceps. “Cuanto más tonificado y fuerte esté dicho músculo, menos probabilidades tendremos de sufrir cualquier tipo de lesión en nuestras rodillas”, afirma Castaño.
Para ello, el reumatólogo recomienda montar en bicicleta, nadar y pasear. Asimismo, debemos “evitar la obesidad para impedir la sobrecarga de la rodilla, una articulación muy sensible al exceso de peso del cuerpo”, sostiene el galeno.
Publicado por: Axel Natareno
Fuente: dca.gob.gt