En los últimos tiempos, hemos sido testigos de la aparición de un término nuevo: omega 3, y siempre relacionado con otros términos como salud o mejor calidad de vida, o colesterol. Al hablar de omega 3 se hace referencia a los ácidos grasos poli saturados que se encuentran en proporciones importantes en los tejidos de determinados pescados y también en algunos vegetales. Suele llamárselos ácidos grasos esenciales. Estos ácidos no son producidos por el cuerpo humano y por lo tanto su incorporación esta regida por la dieta que se consume.
Aquellas comunidades que viven de la pesca y consumen por lo tanto altas cantidades de omega 3 presenta estadísticamente menor cantidad de enfermedades cardiovasculares. El omega tres aumenta el tiempo de coagulación sanguínea, reduce la hipertensión arterial, los triglicéridos y previene la ateroesclerosis.
Los cierto es que la cultura occidental, siendo su punto fuerte la cultura estadounidense, es la única que presenta en su dieta bajos niveles de omega 3 y altos niveles de omega 6. Cuando la proporción de estos ácidos esenciales es de un omega6 por cada cinco omega 3, en los Estados Unidos se registran proporciones de treinta a uno. Esto constituye un factor de alto riesgo.
La consecuencia del colesterol, es la fijación de plaquetas de grasa en las arterias, la progresiva acumulación de estas puede obstruir el paso de la sangre y esto puede resultar mortal. Los ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 en las proporciones correspondientes reduce los niveles de colesterol y al aumentar el tiempo de coagulación vuelve menos peligrosa la circulación de la sangre por estos lugares con acumulaciones de plaquetas de grasa.
Se recomienda la ingesta semanal de los productos que contengan estos acido esenciales a razón de 400 gramos semanales de pescado. La caballa, el salmón, el arenque la merluza, el bacalao, el lenguado, la trucha y el atún presentan proporciones variables de aceite omega 3 en su constitución.
Los ácidos omega 6 reducen tanto el colesterol malo como el colesterol bueno en sangre. Pueden hallarse estos ácidos en aceites de maíz, soja y girasol y estos deben consumirse a diario y en crudo. Esto aclara también que no es correcta la suspensión total de aceites a los fines de la dieta. Además de proveer ácidos grasos esenciales son fuente de vitamina E y cumplen una función anti oxidante.
Incorporar estos alimentos en su dieta y reducir al mismo tiempo la ingesta e grasas saturadas e hidrogenadas, operara consecuentemente con la reducción del colesterol, disminuirá de manera importante los riegos de enfermedades cardiovasculares y el resultado final de esto incluirá una de vida superior y más sana.
Fuente: consejos-de-salud.com