La mejor evidencia científica sobre la equinácea concierne a su capacidad de ayudarle a recuperarse de los resfriados y los catarros menores rápidamente.
La equinácea fue el remedio número uno para los resfriados y las gripes en los Estados Unidos hasta que fue desplazada por los antibióticos sulfa. Irónicamente, los antibióticos no son efectivos para los resfriados, mientras la equinácea parece ofrecer algo de ayuda real. La equinácea permanece como el remedio principal para las infecciones respiratorias en Alemania, donde más de 1.3 millones de recetas son expedidas cada año.
Cuando aparecieron los antibióticos, la popularidad de la echinacea disminuyó mucho en los EE. UU. Sin embargo, en Alemania no sucedió lo mismo, donde se siguió utilizando muy frecuentemente para el tratamiento de padecimientos inflamatorios y algunas infecciones virales.
Quienes propician su uso destacan la capacidad de reforzar todo el sistema inmunológico y generar mayor resistencia frente a diferentes agentes externos como virus, bacterias y sustancias tóxicas. También mencionan su acción antiséptica y antiinflamatoria ya que aumentaría la resistencia a la piel contra el ataque de bacterias, virus y hongos gracias a la inhibición de una enzima llamada hialuronidasa. La acción antiinflamatoria de la Equinácea data de 1950, cuando se obtuvieron buenos resultados en la cura de pacientes afectados de artritis crónica. Otra cualidad curativa de la planta sería su acción cicatrizante al favorecer la proliferación de fibroblastos (células de la piel que contribuyen a su rápida cicatrización) y antitumoral.
La mejor evidencia científica sobre esta planta es su capacidad de ayudar en la recuperación de los resfríos y catarros más rápidamente, además de prevenirlos. Un meta-análisis realizado en 2006 para evaluar la eficacia de la Equinácea encontró que la probabilidad de contraer un resfrío fue 55% mayor con un placebo que con la Equinácea (con base en tres ensayos clínicos). Los autores llegaron a la conclusión de que, tomada para prevenir un resfriado común, la equinácea es capaz de reducir su incidencia en un 65 por ciento.
Es evidente que aún se necesitan más investigaciones para poder obtener una conclusión definitiva sobre el uso de esta planta como tratamiento para el resfrío, además de determinar los efectos secundarios que podría ocasionar.
Si usted toma otros medicamentos con regularidad, verifique con su médico antes de tomar equinácea. Las personas alérgicas a las flores de la familia de las margaritas no deben tomar equinácea. En la literatura médica existen informes de reacciones alérgicas a la equinácea (sibilancias, urticaria, diarrea).
Aunque no está clínicamente demostrado, hay quien piensa que las personas con enfermedades autoinmunes (como lupus o esclerosis múltiple) o progresivas (como tuberculosis o infección por VIH) no deben tomar equinácea.
En embarazo o lactancia se debe consultar al médico antes de comenzar a tomar equinácea. También en niños de entre 2 y 11 años, por falta de estudios concretos al respecto.
Cuando aparecen los primeros síntomas del resfriado o la gripe, se pueden tomar 3 a 4 ml de tintura de equinácea cada dos horas el primer día de la enfermedad, y después tres a cuatro veces al día durante los siguientes 10 a 14 días.
También se pueden tomar 300 mg de equinácea molida en forma de comprimidos o cápsulas, tres veces al día durante 10 a 14 días.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com