En el año 1998, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, emitió recomendaciones dirigidas a los profesionales de la salud, instándolos a sugerir a sus pacientes con obesidad, el seguimiento de un plan para bajar de peso.
Luego de un tiempo, se evalúo si los pacientes obesos habían recibido una recomendación por parte de los profesionales de la salud que los atendían, acerca de la importancia de comenzar un plan para perder peso, y si, además, habían seguido el consejo o no. La metodología consistió en una encuesta telefónica a una muestra representativa de la población proveniente de 50 estados norteamericanos y el distrito de Columbia. Esto incluyó a casi 13.000 personas mayores de 18 años, diagnosticadas como obesas y que habían concurrido a un chequeo médico de rutina en los últimos 12 meses. El diagnóstico de obesidad se realizó relacionando el peso con la talla del paciente, a través de un índice llamado “Indice de Masa Corporal o Body Mass Index”. Cuando éste resultaba mayor o igual a 30, la persona era diagnosticada como obesa.
Sólo el 22 por ciento de los obesos refirió haber recibido la recomendación de perder peso por parte de los profesionales de salud que los atendieron. En general, aquellos pacientes que más recomendaciones recibían eran las mujeres de edad media, con un nivel de educación alto. Habitantes de zonas más pobres, con niveles de educación reducidos demostraron tener una pobre percepción de su salud y un alto grado de obesidad, además de padecer diabetes.
Las personas que recibieron la recomendación para perder peso reportaron haber hecho algo para lograrlo, en comparación con aquellas que no habían recibido ningún tipo de consejo.
Menos de la mitad de los adultos obesos reportaron haber recibido alguna recomendación por parte de los profesionales de la salud para perder peso. Esto demuestra la necesidad de concientizar no sólo a los pacientes acerca de la importancia de esta enfermedad que tanto problemas para la salud y la vida social acarrea, sino también a los mismos médicos y profesionales de la salud. Sin este último objetivo alcanzado, se vuelve realmente difícil conseguir la disminución de las alarmantes cifras de sobrepeso y obesidad, que aumentan día a día en todo el mundo.
Fuente: buenasalud.com