Por: Yessica Reyes
Si bien los hábitos de seguridad para los jóvenes están basados en los que se crean en relación con los niños, en el caso de los adolescentes el riesgo se incrementa, en la medida en que las actividades de éstos no son observadas y supervisadas al cien por ciento por sus padres, y porque los muchachos comienzan a experimentar relaciones interpersonales de manera independiente.
Establezca una comunicación con los adolescentes de manera franca, abierta y constante acerca de los riesgos que existen en torno a ellos. Prevéngalos y comparta puntos de vista, para disminuir su vulnerabilidad a ser convertidos en víctimas.
Hábitos de seguridad:
Instrúyalos para que nunca acepten, por ninguna razón, "aventones" de extraños, ni se ofrezcan a darlos, está demostrado que el porcentaje de eventos graves sobre las personas que los solicitan o los dan es muy alto.
Indíqueles que no acudan a "citas a ciegas", es decir con alguien a quien no conocen. Deben conocer que una técnica muy socorrida para secuestrar a alguien por parte de los delincuentes, es el engaño. Esto aplica también para adultos.
Señáleles que si acaban de conocer a alguien, sean precavidos.
Las instituciones de enseñanza deben plantear dentro de sus objetivos y metas, no solo alcanzar la excelencia educativa sino además el brindar a su comunidad, las condiciones apropiadas para que se desempeñen en instalaciones y ambientes seguros.
Si bien los centros escolares, han establecido programas internos en materia de protección civil, es necesario complementarlos implementando planes de seguridad, campañas de prevención de consumo de drogas y para prevenir la comisión de delitos.
Publicado por: Yessica Reyes/deguate.com
Fuente: manualdeseguridad.com.mx