Al aproximarnos a una curva debemos realizar un breve examen de sus características, ya que en función de su diseño deberemos actuar en consecuencia.
La señalización existente en sus proximidad nos indicará ya el tipo de curva y su grado, y al efecto conviene recordar que para una mejor información a los conductores acerca de la peligrosidad de una curva, se disponen en su entrada unos paneles direccionales, con unas franjas blancas y azul oscuro, aproximadamente perpendiculares a la visual del conductor. La peligrosidad de la curva es proporcional al número de paneles que divise el conductor a su entrada (hasta tres paneles superpuestos).
Hay que respetar la limitación de velocidad impuesta o reducirla para adecuarla a la aconsejada, reduciendo a la marcha elegida de forma que a la entrada de la misma el vehículo se encuentre bien apoyado.
Si entramos en la curva acelerando, el peso del vehículo recaerá sobre el eje trasero, con lo que se perderá direccionalidad. Cuando el vehículo esté ya apoyado sobre las ruedas exteriores iremos acelerando progresivamente hasta salir de la curva. No es aconsejable frenar una vez estemos dentro de la curva.
fuente: seguridad-vial.net