Los jóvenes conductores de 15 a 24 años pagan un precio altísimo en los accidentes de circulación.
Ello obedece a la combinación de varios factores desfavorables: una experiencia de conducción insuficiente, una afición al riesgo más acusada o una actitud menos respetuosa para con las normas de circulación.
Otros factores (cansancio, conducción nocturna, uso de sustancias psicotrópicas, comportamientos en grupo) han contribuido a que los accidentes de tráfico de noche de fin de semana, se hayan convertido en la primera causa de mortalidad juvenil.
Son muchos y muy variados los factores psicológicos que hacen que los jóvenes conductores sean el grupo de mayor riesgo. La mayor necesidad de autoafirmación, la excesiva sobrevaloración de su capacidad, su mayor predisposición a asumir el riesgo, son algunos de los factores que inciden en su conducta.
Tal vez de entre todos los factores que inciden en mayor medida sobre la accidentalidad de los jóvenes, esté la falta de experiencia en la conducción.
Los jóvenes por regla general, aunque es algo que habría que aplicar al conjunto de los conductores, no ven la actividad de conducir como peligrosa, a la vez que confían en exceso en su capacidad para controlar el vehículo en cualquier situación, por lo que arriesgan mucho más.
En el caso de los jóvenes tiene gran importancia la accidentalidad asociada al uso de ciclomotores y motocicletas, y ello debido en gran parte al incumplimiento de las normas de seguridad fundamentales entre otras el uso del casco.
A este respecto las investigaciones demuestran que el uso del casco de protección por parte de los usuarios de vehículos de motor de dos ruedas reduce a la mitad el riesgo de traumatismo craneal mortal o grave.
En el caso de los conductores de vehículos de motocicletas, el llevar ropa visible y adecuada, y a ser posible con elementos reflectantes, circular siempre con el casco y la luz de cruce encendida, así como señalizar sus maniobras con la debida antelación, son algunas medidas que pueden contribuir de forma eficaz y directa a su seguridad.
Algunas de estas medidas ya están contempladas como normas de obligado cumplimiento, pero hay que ver más allá, y esto es, que su cumplimiento puede salvar vidas.
Otro colectivo afectado por un grado alto de siniestralidad, son los conductores de ciclomotores y los ciclistas. En el caso de los conductores de ciclomotores, éstos suelen ser por regla general muy jóvenes, cuyas características personales ya hemos comentado con anterioridad, con muy poca o nula experiencia y en la mayoría de los casos con un total desconocimiento de las normas más elementales de circulación.
Son personas que asumen un mayor nivel de riesgo en la conducción, que a menudo circulan en vehículos cuya potencia ha sido modificada, y que no suelen hacer uso del casco. En este aspecto es necesario hacer hincapié en que es deber de todos, padres y educadores, transmitirles la necesidad de cumplir con la normativa vial, no sólo por imperativo legal, sino por su propia seguridad.
fuente: seguridad-vial.net